Este documental buscó alejar la figura del artista tocando en un recinto lleno: retrató a la perfección la cercanía de Gepe con el público que le sigue. La emoción que sintieron todos los chiquillos (banda, staff, seguidores, etc) fue inigualable.
El Dani comentó antes de la proyección que se contentó mucho al verlo y la verdad todos experimentamos lo mismo. Si bien a ratos me maree ante tanta información visual que debía asimilar de igual manera tuvo su encanto con cámaras lentas y tomas muy bonitas en México y Chile. Es que siendo sincera, habían detalles como cambios de cámara muy rápidos que no mostraban nada e incluso habían unas que se caían y apuntaban al piso. Pero en fin, el objetivo se logró. Todos sin duda quedarán anonadados al recordar aquel día maravilloso en el Caupolicán.
Una trayectoria espectacular que coronó un 2014 fenomenal para el artista y que proyecta un 2015 por delante maravilloso.
Al final, pa’l Dani no hay fans, si no, estos chiquillos que son los amigos de siempre, se nota el amor y agradecimiento que les tiene, un documental que muchos esperarán tener en físico para agregarlo a la colección de buenos momentos.






