(Texto por Francisca Abarca / Video por Cata y Tillo / Fotos por Camila Luengo).
Junio mes de finales. Había sido un día larguísimo y con pocas horas de sueño. Clases, reuniones, mil vueltas por Santiago, subir y bajar del metro. Pero no importa, pensé. Traté de recordarme que siempre es viernes en mi corazón y después de un vaso de sangría en la oscuridad de la universidad, partí a Bella a comer algo mientras aprovechaba de descansar los pies un rato.
Disfrutamos un par de galletas mágicas y nos fuimos caminando hasta el Loreto. Al entrar nos recibió el equipo del DIARIOdeANAFUNK con regalitos y nos sentamos a conversar previo al show. Por mientras, la magia comenzaba a hacer efecto y al traspasar la puerta hacia el sector de la tocata sentí que iba a ser una noche muy buena. Nos ubicamos frente al escenario, mirando directo al bombo niñacuchillo y esperamos.

Cuando ya había llegado suficiente público y el ambiente se notaba vibrante, subieron los chicos del equipo para iniciar la jornada y la entrega de los premios que sortearon en concursos de Facebook. ¡Y sí! Entre los ganadores estaba mi nombre; la victoria me tomó inesperada y subí triunfante al escenario -algo cegada por las luces- al tiempo que sacudía los discos en el aire a modo de celebración.

Después de los premios (muchos y maravillosos) ya estaba todo preparado para el plato fuerte. Los Amarga Marga salieron al escenario para hacer explotar al público con su energía. Diego, Felipe, Terán y Nahi se encargaron de hacernos cantar y saltar sus canciones hasta no poder más, con un repertorio más que completo; compuesto por canciones de “Mi Arma Blanca”, pasando por su EP con “Bien Arriba” e incluso estrenando “Mochi Cora”.

Los juegos de pedales de Diego, la pasión de Felipe y la intensidad con la que el público coreó y disfrutó todas sus canciones (incluyéndome), hicieron de la noche una celebración digna de los 5 años de vida del DdAF. Sin dejar fuera la increíble música con la que nos esperaban Garvo y Pato Pérez, los DJ’s después del show, que con éxitos noventeros de Chile y del mundo hicieron que nos quedáramos bailando un poco más de la cuenta esa madrugada de sábado.




