Onda Disco: Reseña de Los Bunkers – “La Velocidad de la Luz”

Reseña Los Bunkers La Velocidad de la Luz DiariodeAnaFunk

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Soy un poco mañoso con los discos así que prepárense (y Los Bunkers, uf, son uno de mis grupos favoritos). No creo que tenga que repetir lo de siempre ¿o sí? Chiquillos, no soy periodista ni pretendo serlo, lo que escribo acá es pura opinión de la más subjetiva, no se sientan ofendidos porque tengan claro que lo que yo diga no vale más que lo que ustedes piensen.

Resulta que la Kathy, mi hermana, es fanática de Los Bunkers desde hace rato. Yo también pero mi fanatismo ha ido en baja mientras la discografía de la banda crece. Digamos que para mí, la cumbre máxima de estos cabros de Conce es “La Culpa”. Curioso es enterarse que éste es su primer LP producido por ellos mismos. Bien ahí.

Me enteré que el nuevo disco en su versión física estaba disponible, así que se lo regalé. Se lo merece la cabra, aparte me ha ayudado con las fotos pa’ este blog en varias ocasiones y muchas otras cosas bacanes que hacen los hermanos. Esa es mi introducción ridícula de cómo llegué a escuchar el cidí nuevo de Los Bunkers.

Entrando en materia. Tomo el disco, tiene un arte bien bonito, rojo con amarillo, aunque la tipografía me molesta. El librito contiene una foto panorámica (créditos para Carlos Müller) súper chora. Veo las lyrics de “La Velocidad de la Luz” y pienso que es una extensión de “Vida de Perros” pero aplicando freno de mano. Las letras parecieran hablar de relaciones amorosas tormentosas, vamos con unos ejemplos:

“Más y más engaños arden a tu espalda / puedes dar vuelta / no te prometo nada” (Desperdíciame).

“Nunca tuvimos casi nada en común / siempre fue a la fuerza / ¿Qué me dices tú?” (Sur).

“Hoy ya no hay salvación por todo lo que hicimos mal” (Si estás pensando mal de mí).

“Y cosas cambian desde hoy / y ya estoy harto de oírte” (No!).

“No tengo mucho problema en admitir / se puede vivir así / sin ti” (El día en que dejaste de fingir).

“Dicen que los amores no existen / que vivo de una ilusión mirando fijo el sol” (Dicen).

“Cinco metros bajo tierra esconderé todos tus recuerdos de una vez” (Sábado).

El listado de ejemplos no incluye las canciones “La maldición de mi país” (que el autor dijo que la escribió recordando al Gato Alquinta), “La estación final”, “La velocidad de la luz” (la única positiva en el cidí) y “Bailando solo” que es el single y responsable de que yo me lanzara a escribir esta reseña ¿Por qué?

Hablando del sonido de LVDlL, opino que el disco debió entregarse al beat que ofrece el single “Bailando Solo”. Un temón con una letra re piola, ni superficial ni cabezona. Esa canción contiene lo que yo pensaba me encontraría en este disco; era la promesa de un futuro esplendor. Pero me llevé una decepción cuática de esas tristes.

El disco empieza con un track largo (7 minutos) bien oscuro (se nota la mano del Yamil Rezc, productor del disco y de unos de Hello Seahorse y otros más). Rara forma de abrir, siendo que “Desperdíciame” no representa en nada a lo que continúa. Track 2 el single hit del cual ya hablamos. Perfección, promesa y madurez musical. ¡Bacán, este disco se pone interesante!

Seguimos en tercer lugar con “Sur”. Guitarras fomes, una melodía simpaticona, pero ahí no más. El disco empieza a tener un gustito raro. A la mitad, la canción intenta mostrar algo nuevo pero no. Suena un poco artificial, plástico, queso de McDonald’s.

El track 4 “Si estás pensando mal de mí”. Suena una batería media electrónica en la onda “Acuario” de Manuel García (mi menos favorito del gran Manu). ¡Se viene el tecno chiquillos! jajaja no. La canción es bien Bunkers, sobre todo en el coro, pero loco escúchenla, yo me la imagino en yutub con imágenes de Kudai entre medio. Ese piano bajando loco, muy pop mexicano. El disco se entrega al pop.

Tema número 5 “No!” está escrita por Alvaro López. Yo me imaginé altiro que era una alusión al No político del plebiscito, sobre todo por la película hit de Pablo Larraín, pero NO! la letra se va en otra volá. No es mala esta canción, pero como yo creo que igual le doy NEXT.

Track 6: “El día que dejaste de fingir”. Estos son Los BunkersLa letra, música y armonía. Todo muy Bunkers, recuerda a “Nada nuevo bajo el Sol”, y otras más. Opino que el tecladito post coro lo arruina un poco. Eran bacanes los órganos que usaban antes estos chiquillos. Más ol scul. Ahora todo suena muy moderni. ¡AY MODERNIDA!

Llegamos al tema 7 “La maldición de mi país”. La con contenido del disco, la chica intelectual de la parti. Esa guitarra furiosa, esa voz desgarrada de Alvaro le da toda una atmósfera. La primera vez no me gustó ésta, creo que ahora la empiezo a encontrar guena. Tiene algo de “Siniestra”. Por fin Los Bunkers rockean y rompen guitarras.

Track 8: “Dicen” es el experimental del cidí. Me gusta como quedó, tiene algo Beatles, algo juguetón, algo sabrosón, ¡ay que rico!

“Sábado”es el número nueve. Mi segunda favorita del disco, es definitivo. Tiene algo ochentero la raja. A veces me recuerda a Alamedas. La letra es buena, el ritmo mantiene, aguanta. Bacán, como día sábado.

Canción 10 “La estación Final”. Vuelve el tecno soft. Suena (o intenta) a “Corazones” de Los Prisioneros, sólo un poco. Se nota acá la fraternidad con Manuel García y sus influencias mutuas. Igual es como súper dark, como dijo mi buen primo Hugo.

Track 11: “La Velocidad de la Luz”. Canción que bautiza el disco y que le pone candadito. O sea, tiene que ser un temón, pero no. Es bonito sí. Pero no la rompe. Esa es la sensación final del disco. Quedai como con el ánimo pabajo, medio tristón. Realmente no sabí si reír o llorar.

Esa es la cuestión. El disco no es malo, tampoco es bueno. Es irregular y no apunta a nada. No tiene fuerza, no tiene coraje. Calidad sonora, bastante. Los Bunkers están grandes y eso se demuestra en todo el éxito que han tenido. Por ahí leí una entrevista donde tiraban la talla con eso de que son la única banda chilena buena. Sé que era en tono de broma, pero igual hoy en día son los únicos rompiéndola de una manera tan explosiva en el extranjero. Tocatas y tocatas en México y otros lugares los clasifican como los mejores del territorio, pero de que el disco es flojo, es así.

Chiquillos fans no me odien, yo sé que Los Bunkers tienen una barra bien potente y fiel. Yo he ido a un montón de recitales de los chiquillos, he cantado sus canciones con caleta de talento (matizando y todo, como le pedían a los niños de “Rojo”). Les he alabado su trabajo discográfico, les he aplaudido su increíble sonido en vivo. Pero como he celebrado sus éxitos, debo hablar con sinceridad sobre este último disco y no mentirle a lo que mi corazón de melón siente. Me despido con el clásico “COMENTEMOS CON RESPETO.”

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