A QUIEN VI: ANIVERSARIO 10 ALGORECORDS: LA BIG RABIA, MATIAS CENA & LOS FICTIONS Y GUISO
CUANDO LOS VI: 15/11/12
DONDE LOS VI: CLUB SUBTERRANEO
Llegué a la hora (esta vez es cierto). A las 11:00 de la noche había poquita gente paseando por aquí y por allá en el ya habitual Club Subterráneo. Un stand repleto de discos demostraba físicamente los 10 años del sello Algorecords, que se celebraban esa noche con la reunión especial y plato de fondo de la velada: Guiso, nada más y nada menos.
Al rato comenzó el rocanrol con la presentación de La Big Rabia. Dos chiquillos, una guitarra y una batería con menos piezas que un departamento de un ambiente. Mágicamente se llenó la pista de baile. En verdad no pero se veía medianamente habitada. Había escuchado canciones de La Big Rabia en una página que descubrí que se llama algo así como YUTUB (búsquenla en otra página que descubrí que se llama GUGUL.COM) y no me prendieron mucho, lo admito. No obstante, debo decir haciéndole justicia a los cabros, que en vivo son ¡la real big cumbia! Rápidamente los pies y cabezas de los que estábamos ahí empezaron a seguir el ritmo frenético de la enérgica batería y la rocanrolera guitarra de la banda.
Tocaron un cover de Perrosky y uno de Cecilia la incomparable, y se fueron dejando a todos arriba de la pelota. La fiesta había comenzado. Se cierran las cortinas concluyendo así el primer acto. La gente se va a la barra a comprar algo pa’ tomar. Algunos nos quedamos en la misma ubicación pues no queremos perder los mejores puestos.
Se viene Matías Cena & Los Fictions. Ya no me acuerdo cuantos tipos eran arriba del escenario. Viene a mi mente una batería, una guitarra eléctrica, otra de palo, un bajo y un tipo que cambiaba de instrumentos varios. A Matías Cena lo vi cantando solo con su guitarra de palo en el Instituto Miguel León Prado, y debo confesar que me gustó mucho más en esa instancia. Me pareció que la banda no se complementaba al 100%, quizás porque el sonido no estaba muy bueno, pero la cosa es que no me prendieron, pa’ que te voy a mentir. Lo más alucinante de su presentación fue que invitaron al vocalista de Ramires a tocar el clásico “Luces”. Fue un momento glorioso donde todos quisimos dejar la patá y quemar una micro.
El telón se cierra y adiós al segundo acto. Guiso se acerca y veo mucha ansiedad en el público. La banda emblema de Algorecords es de esas que acarrean una barra brava digna de equipo de fútbol; esas que cantan con el corazón, que se sacan la camiseta y si es necesario, se suben a la reja para demostrarle el amor que sienten por la institución. Guiso: la institución del rocanrol que dejará cientos de viudos si es que algún día se llegan a separar en mala onda.
Cortinas en alto dan paso al tercer y último acto. Una batería, un bajo y dos guitarras eléctricas. Tres muchachos y una dama al medio de todo. Comienza la distorsión y con ello el verdadero rocanrol. En la guitarra, el señor Guerra, ya tiene problemas con el retorno. La bajista Berni lleva una blusa semi-desabrochada y transparente haciendo que la escena me parezca muy sensual que querís que te diga. Por el otro lado, Perrosky toca la guitarra con una efusividad controlada. Y atrás, el que parece ser el más querido por el público, en la batería Alvarito se luce con sus ritmos alucinógenos.
Los tracks van avanzando o más bien los hits van apareciendo en esta noche especial para Algorecords. Suenan “Sintonizar el ruido”, “Solución”, “Coerción” que desatan la locura en la barra. Los fans empiezan a saltar y empujarse de una manera bastante desordenada. Hay tipos muy prendidos y arriba de la pelota. Otro que se prendió (quizás tumash) fue Matías Cena, que se tiró al público (más de una vez) en un acto ni muy cool ni muy acertado.
A ese temón le siguen “Delay”, “Nada sirve”, entre otras. Los problemas de audio siguen y la euforia de la gente también. La noche así se hace extremadamente corta. Por ahí aparece un malentendido, dicen que los quieren cortar, pero aún es temprano (no son siquiera las tres). Al final, el enredo detona en que Guiso toca una última canción y se bajan. La gente los pide con arengas y aplausos. Vuelven rápidamente al escenario y tocan la que todos pedimos: “El Sonido”.
Quedó literalmente la cagá con gente arriba del escenario, Berni tocando por allá en los establos, locos sin polera (que vergüenza), gente sudada, despeinada, fumando, etc. ¡Qué locura! Termina la canción, Guiso agradece la presencia de los seguidores y se despide. Por ahí se escucha un “hasta el próximo año”. ¿Qué significa eso? no tengo idea, aparte se acaba el mundo en diciembre, o sea, puras promesas falsas.
Lo bueno fue que Guiso tocó muy limpio a pesar de las fallas técnicas. Mala cosa eso sí que no estaba repleto. Feos fueron los piqueros fails de Matías Cena. Bonito el stand de discos donde me regalaron un sticker por la compra. Se pasó bien pero no caché cuál era el chiste. Primer acto: La Big Rabia tocando, segundo acto: Matías Cena, tercer acto: Guiso. ¿Cómo se llamaba la película? Los 10 años de un sello discográfico. Eso no es na’ chiste po oye, eso es gloria. ¡Aguante Algorecords!
(Texto por Tillo / Las fotos son propiedad de la Pía y de www.wecanbehonest.com).







