“X”

(Texto por Sebastián Monzón).

Debe ser eso de que a los 21 a todos nos gusta sufrir. Me lo dicen mis papás y mi abuelo, que desde que murió mi abuela vive con nosotros y está todo el día sentado en el living. Antes de que se viniera yo podía estar solo mirando tele, me gustaba, siempre me ha gustado estar solo. Mi papá trabaja todo el día y mi mamá entre que ve teleseries y juega a esas máquinas que escupen monedas casi nunca está tampoco. Pero ahora está mi abuelo, todo el día, y cada vez que entro al living se pone a hablar, y me dice que tengo cara de hueón, o que mis brazos son muy flacos, o que los pantalones me quedan muy apretados, que parezco maricón, o cosas así, y yo sólo lo escucho, porque no me gusta darle cuerda para que hable mucho, pero tampoco me gusta dejarlo hablando solo, me da pena, si total todos vamos a llegar a viejos.

Todos dicen que me gusta sufrir, porque escucho música con letras así como de desamor, pero no sé si sea por eso, creo que es porque es más fácil tocarlas en el teclado, son más livianitas y con menos acordes, y mi voz da para esas canciones, entonces además de escucharlas las canto y todos piensan que sufro y no siempre es así, a veces las toco porque son como situaciones inventadas, o sea, para mí, que no me han pasado todavía.

Igual a veces tienen razón, a veces sufro porque me gusta sufrir nomás, como que me busco el sufrimiento. Como con la Tania, la niña que conocí en el supermercado, que llegó hace un mes, más o menos, a trabajar igual que yo de empaque, y que me gustó altiro, apenas la vi, a pesar de que no es como el resto de las niñas que me gustan siempre, pero algo tiene, su cara es muy bonita, y con ese corte de pelo como el de Brian Molko de Placebo se ve más linda y más alternativa, y por aquí no se ven muchas niñas así, todas escuchan Reggaetón y eso a mí no me gusta.

La Tania es distinta, la primera vez que hablamos fue un día que juntamos plata entre todos los empaque para comprar papas fritas del McDonald’s porque había poca gente y ella se ofreció a acompañarme. En el camino me contó que le gustaba De Saloon, y que el otro día me había escuchado cantar una canción de ellos mientras volvía de dejarle una caja a una señora en el auto. Le dije que sí, que cantaba y tocaba teclado, que además de De Saloon me gustaba The Cure y me miró y se rio fuerte y me dijo que era obvio, aunque yo no lo encuentro tan obvio pero no la quise contradecir.

Al día siguiente no tenía que ir al Súper porque estaba libre pero fui igual, para buscarla y conversar más, pero me contó así muy natural que tenía pololo, que se llamaba Gerardo y que era medio “Hiphopero”, lo que encontré súper raro pero debe ser porque esos fuman marihuana siempre y a mí no me gusta. Pero a la Tania sí, anda con un banano con varios pitos que se fuma en el estacionamiento a vista de todos.

Quedé triste, igual, y al rato me fui para la casa porque cuando me pongo triste me gusta encerrarme en mi pieza a tocar teclado, como que me salen buenas cosas y a veces hago pedacitos de canciones, pero ese día no pude encerrarme porque mi abuelo estaba con una crisis por su asma y me tuve que quedar en el living por si llamaba mi papá mientras mi mamá lo llevaba al SAPU que está por acá cerca. La iba a acompañar pero me dijo que no, que me quedara en la casa cuidando y esperando la llamada que nunca pasó. Pero bueno, la esperé igual.

No me gusta tocar en el living porque los vecinos como que escuchan todo, y me da lata, porque aún no canto tan bien, pero eso lo hago en mi pieza que es más encerrado. Hasta el momento los únicos que me han escuchado son mis papás y mi abuelo, y una tía que me dice que canto súper bien.

La cosa con la Tania mejoró un domingo en que los dos tuvimos el mismo turno, salimos a las 8 de la tarde y aunque sé que tiene pololo la invité a comernos un churrasco a un local que está a la salida del metro, me dijo que sí así que fuimos. Nos comimos un sandwich gigante con papas fritas de acompañamiento y una cerveza de litro. Cuando terminamos la cerveza yo pensé que nos íbamos cada uno para su casa, pero ella levantó la mano para pedir otra y cuando el mesero se fue para traerla se acercó a mí y me dio un beso. Fue rico, muy mojado y con harta lengua, altiro le puse una mano en el estómago para bajarla de a poco y no me dijo nada así que empecé a jugar con el cierre de su pantalón mientras seguíamos dándonos besos.

Nos tomamos 3 cervezas más, y nos dimos besos durante todo el rato. Cada vez más subidos de tono eso sí.

Cuando salimos el metro ya estaba cerrado con unas rejas grandes y rojas rodeando la estación, así que como no había nada de gente la apoyé ahí mismo y mientras me daba un beso y me agarraba la cabeza yo le metí la mano en el pantalón y le toqué la vagina, suave al principio y como brusco después. Así estuvimos harto rato hasta que me dijo que tenía que irse, y esperamos el colectivo que la llevaba a su casa. Cuando el auto llegó, me dio un beso, me tocó el paquete y se subió. Yo me fui casi corriendo, quería llegar luego a mi pieza.

Al día siguiente nos vimos y me pasó unos CD’s compilados que ella misma había hecho, no me los estaba regalando, si no que me los prestaba para que pasara las canciones al computador. Eran de varias bandas, me dijo, algunas chilenas y otras de todos lados. Lo que me llamó la atención fue que sus CD’s tenían su olor, el de su colonia (o perfume) y en la caja transparente tenían escrito con corrector el número del compilado; los tres que me pasó eran el “Compilado II”, “Compilado IV” y el “Compilado X”, que no sabía si era por equis o por diez, pero no le pregunté. Sobre el nombre escrito con corrector había una capa de esmalte de uñas, así que se veían bien bonitos y tenían rico olor. Le dije que gracias, que apenas llegara a la casa los iba a escuchar y la invité a salir de nuevo pero me dijo que no porque salía muy tarde y tenía que ir a ver al pololo después del trabajo.

Me dio lata, yo pensé que como habíamos tenido algo iba a dejar al Gerardo o que por lo menos no me iba a hablar más de él (aunque nunca lo hizo mucho) pero no, ni mencionó lo de la noche anterior así que anduve todo el día medio enojado; también porque me sentía mal, me dolía la cabeza y andaba medio mareado aún.

El martes que fui al turno de la tarde la cajera me dijo que mi “amiga” había ido a renunciar tempranito, que si sabía lo que le había pasado. Le dije que no, que no sabía y que no era mi amiga, que era una compañera con la que me llevaba bien nomas, pero nada más. Me miró y me dijo que era una cabra de mierda irresponsable, que siempre andaba pasada a pito y que justo venía a renunciar cuando más gente tiene libre, no le quise decir nada porque la cajera me caía bien aunque tenía la edad de mi mamá yo creo y porque estaba pensando en la Tania, en por qué se había ido.

Ese mismo día en la noche le mandé un mensaje a su celular pero no me lo respondió, sabía donde vivía pero no me atrevía a ir a verla; puede que estuviera con el Gerardo o que me echara nomas. Tenía sus CD’s y quería devolvérselos porque los escuché el mismo día que me los pasó, pero no sabía cómo ubicarla. Bueno, ella también sabe donde vivo así que puede que se aparezca en algún momento para recuperarlos, o para hablar de bandas. No sé, ojalá me la encuentre.

Debe ser que mi familia tiene razón y me gusta sufrir, o bien es la edad, o las dos cosas juntas. Desde ese día que la cajera me dijo que la Tania había renunciado que toco casi todos los días “X” de De Saloon, y ya sale casi perfecta, sólo hay unos detalles en sostener el aire cuando dice “Porque soy yooooooo”, pero el resto sale casi igualito. Me gusta esa canción porque tiene el mismo nombre que el misterioso compilado “X” que me pasó la Tan (sí, en mi cabeza ya somos íntimos y le acorté el nombre) y porque, a pesar de lo que de seguro todos creen, ella es súper linda y buena, yo lo sé, así que esa parte donde dice “La que duerme con los angelitos” yo creo que es verdad, y cuando la canto la veo así como tapadita y durmiendo tranquila, como con una sonrisa. Ese compilado no se lo voy a devolver si viene a buscar sus discos, le voy a decir que se me perdió o algo así, si incluso ya lo dejé entre mis CD’s y los está dejando todos con su olor, y me gusta, así que ese se queda para mí, total, puede volver a grabar otro “X” cuando quiera y a mí me va a servir para puro sufrir, porque sí, tienen razón, puta que me gusta sufrir.

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