Versos Favoritos: Teleradio Donoso – Gran Santiago

(Texto por Carlos J.).

Este 24 de mayo se cumplen diez años (sí, diez años) de la tocata en el Teatro Mori con la que Teleradio Donoso lanzó el que sería su primer disco “Gran Santiago”. Yo los debo haber conocido, no sé si antes o después, con el temita de la radio obvio, pero la cosa es que no estuve en ese lanzamiento. Pero si me dan ganas de elegir mis versos favoritos de este disco es porque los temas que lo componen son parte fija de la banda sonora de mi vida cuando iba en la media, y a pesar de eso siempre les estoy encontrando alguna patita nueva.

Hay algunos temas que me tomaron de una y todavía no los puedo sacar de mi mp3, hay otros que con el tiempo les fui agarrando el gustito, unos me dejaron de gustar y al rato después me reconquistaron. La cosa es que en 10 años este disco no me termina de aburrir y siento que todavía le queda para rato. En su momento me abrió harto la mente y los oídos para escuchar sonidos más poperos que no estaba acostumbrado a escuchar, así que en verdad le debo harto a estas 12 canciones.


1.- Franz

“Si cada día veo todo igual / a mí no me parece ser un criminal que hay que encerrar”.

Canción para partir pateando en el suelo a las rutinas y sacudirse las fomedades. Desde aquí ya se sabe que éste no será sólo un disco para poner de fondo mientras se hace el aseo (aunque sirva también para eso). La idea se resume en otra parte de la canción: muerte a los domingos de cine en su casa.


2.- Pitica

“Veo un antes bueno / no sé por qué quiero que volvamos”.

“Oye pero este tema es igual a…” zZZzzZZZzzzz basta de eso. Siempre me he dado vueltas pensando hacia qué apunta la letra de esta canción. Cómo se mezcla la referencia a Pitica Ubilla con esos versos de nostalgia amorosa y ¿drogo-sensaciones? Lo he terminado interpretando como una remembranza hacia momentos donde no había tanta complicación, la típica “todo tiempo pasado fue mejor”, pero con un temor a esos espacios  oscuros en el recuerdo. Una invitación a desconfiar del dicho popular, por eso la indesición de volver a ese “antes” a pesar de verlo como bueno. De todas formas creo que es una interpretación a medias, no sé cómo pasamos de esto a tirarle caca al europeísmo. Una última cosa: POR QUÉ AUDIFONOS PIRATA CREE QUE ESTE ES EL PEOR TEMA DE TELERADIO!


3.- La carta (que quería que me escribieras)

“Voy a olvidarte muy luego / De hecho, ya te olvidé”.

Primera canción (de varias más) de pena profunda y explícita de este disco (obvio, por eso a todos los adolescentes nos tomó tanto). Escogí el verso que miente porque, a pesar de que la mentira nunca es buena (mata el alma y la envenena), creo que la da una belleza muy sutil a la letra. Corazón roto forever cuando escuchamos “… nunca me llegó”. De aquí en más las canciones se tratan de hundirse más y más en la depre, sólo apto para valientes.


4.- Eras mi persona favorita

“Sí, si yo me fui / no fue tu culpa / si por tanto tiempo / fuiste lo mejor que me pasó… / Y ya no.”

El tema de la radio, de los cajones de Maipo y las capas de Osorno. Hasta mi vieja cacha esta canción, y seguramente fue la primera que escuché de Teleradio. Y también es la única de este disco que Alex aún canta regularmente en sus shows en vivo. Para mí, el protagonista de la canción es un pobre ser humano víctima de sus inseguridades y ansiedades, las cuales le llevaron a mandarse puras cagás, y que hacia el final logra concretar toda la caquita mental “en una frase”. El verso que escogí es el punto exacto en que el pobre tipo se percata y reconoce que el culpable de todo fue él mismo. Terrible. Dato divertido: pasen a ver cuánta gente está llorando a moco tendío en el video de la canción.


5.- En un momento

“Quiero decirte que no tengo nada que decir / ¿Hasta cuándo vamos a seguir así?”.

Otra letra llena de inseguridades, contradicciones y sensaciones medias obtusas. Al final uno se da cuenta que gran parte de las canciones del disco son puros malos consejos y ejemplos a no seguir. Así que ya lo sabe: usted no lo haga.


6.- La literatura

“Dijo lo que yo ya sabía / pero igual duele. / Dijo lo que nadie quiere escuchar”.

De mis favoritas totales, nunca me aburre. Me encanta también esa idea de “los fantasmas que se ven de día”, como si fuesen una cuestión cotidiana de la que no nos percatamos. Entre tanta divagación de libros, fiestas y fantasmas, nunca se explicita cuál fue el tan certero comentario que motivó toda esta palabrería, como si en el fondo ya supiéramos de qué estamos hablando: “lo que yo ya sabía, pero igual duele”. Y todo de algo muy común, como si la conversación hubiese empezado con un “Weón, hay leído este libro?”.


7.- Lupanar

“Déjate de llorar / no entiendes que no es así / el cansancio te tiene así / pero igual tienes que salir”.

Qué momentazo es el final de este tema. Me genera una sensación rara de intentar dar ánimos desde el desgano y el padecimiento, sufrimiento total. “Lupanar” es sinónimo de prostíbulo, así que la canción queda abierta a mil interpretaciones; a mí al menos me ha pasado que la termino entendiendo diferente dependiendo de los contextos en los que esté. Enorme canción que casi no deja a ningún alma compuesta.


8.- Máquinas

“Una idea fija no deja tranquilo sin más / y yo siempre fui / de ideas fijas. / Mis máquinas eran creaciones perfectas / aunque no podían dejar de pensar en ciudad / y gente riendo / y lagos del sur / y salidas de atrás”.

Si todavía te quedaba algo de entereza tras Lupanar, aquí ya te fuiste a la cresta. Qué difícil reconocer cuán ilusorias son todas las películas que uno se pasa en la cabeza, que al final toda certeza firme puede ser una historia bonita que uno se cuenta a sí mismo para estar tranqui no más. Lo peor es que el paso siguiente luego de sufrir este ataque al orgullo, es asumir las consecuencias de no estar dispuesto a estar equivocado, o como dice el coro, la claridad de las cosas cuesta bien caro.


9.- Un día fui a pasear y no volví

“Un día fui a pasear y no volví / me perdí en la esquina / ¿qué vamos a hacer / cada vez que algo salga mal?”.

Porque uno tiene más orgullo que sangre en el cuerpo, se es básicamente un ego con patas en la vida. Por eso mejor salir de los problemas, dejarlos tirados, no enfrentarlos y jamás nunca reconocer que estay mal. Mejor quedarse solo, sin nadie que te apañe, pero con la seguridad de que estay en lo correcto, ¿cierto? Como se dijo más arriba, este disco está lleno de pésimos consejos: usted no lo haga.


10.- Un día te vas

“¿Por qué me intentan convencer / si le tengo miedo a todo?”.

Esta canción se trata de gozar con cuática la inseguridad frente al contexto de la partida. Un día te vas y qué cresta va a pasarme. Hago esto, hago esto otro, todo está mal hecho pero no importa, la cosa es estar haciendo algo, porque así voy a estar bien, no weón tranqui, en serio, no me sigan diciendo más cosas, si estoy súper bien enfrentando la situación de esta manera, ¿o no?


11.- Tarde en la noche

“Y sigo / rompiéndome en dos / llorando en baños solo / cuando me dicen que afuera…”.

Ahora un tema para ir cerrando la fiesta e ir prendiendo las luces. Sólo que la “fiesta” en este caso fue toda la letárgica y profunda depresión que ha sido escuchar todas estas letras. Desgarradora total la idea de partirse en dos solo en un baño, mientras afuera pasa quizá que cosa.


12.- Gran Santiago

“Y me acordé de estar mirando el cielo / ay! qué era lindo / era rojo / y verde”.

Este último tema es el que menos entiendo y del que nunca he estado convencido de algo que me diga con seguridad “de esto se trata”. Pero la frase que escogí, la última de la canción, me hace pensar en que lo más importante y que está presente casi todo el rato es el cuento de la nostalgia hacia un cariño de antaño. No sé si se refiere a una cuestión medio romanticona o quizá a una relación más maternal; también me da una sensación de remembranza infantil cuando habla de las comidas favoritas o de estarse mirando un cielo lindo rojo y verde. Se tocan temas como el suicidio, las drogas, la familia y hasta el matrimonio como si todo se tratase de un juego infantil; y el juego final -poniéndole como título el nombre de un juego de mesa- hace de esta canción una de las que da más material para la reflexión. Enorme po.

Luego del ejercicio que fue ir escogiendo mis versos favoritos de este disco, quedo requeté contra convencido de que estas canciones fueron hechas para sobrevivir la época del colegio. Una época oscura, amarga, difícil, horrible, etcétera; que siempre es menospreciada y rebajada al plano de “ay si esas cosas no tienen importancia”. Qué enfermedad más grande es sentirse maduro porque se “supera” la adolescencia, yo opino que lo mejor sería poder quedarse con lo mejor de esta etapa aprendiendo a vivir con las penas que te va dejando. Este disco me ayudó a eso en su momento.

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