Versos Favoritos: “Nonato Coo” – Niños del Cerro

(Texto por Carlos J. y Francisco Guerra / Foto por mosquito).

Estamos tan a nada del segundo disco de los Niños del Cerro que perfectamente puede que salga estrenado hoy mismo, o mañana, o pasado mañana. Por esto, y para tramitar de mejor forma la ansiedad, hemos decidido despedirnos del que fue su LP debut, “Nonato Coo”, lanzado por estas mismas fechas el año 2015, eligiendo nuestros versos favoritos. En esta oportunidad, hemos sido dos los encargados de escoger la frases que más nos toman de las nueve canciones que componen esta producción, más el tema “Días frescos” que agregamos como bonus track; los primeros cinco versos fueron seleccionados por Carlos J. y los cinco últimos por Francisco Guerra.

1. Nonato Coo

“Nada de lo que digas va a cambiarlo / no me voy a amanecer perdiendo tanto”.

La primera vez que escuché el Nonato Coo, este coro me lo repetí varias veces. El puentecito previo de que el sol no va salir es el preludio perfecto para una canción que no conquista por una lírica muy explícita sino que deja mucho para interpretar; el meterme en la letra para cachar de qué habla hizo de ésta una de mis canciones favoritas del disco. Algunos amigos me dicen que es una canción de pura pena, alguno teorizó que es de un loco enamorado que le gusta andar en bici y tiene insomnio, y también he escuchado por ahí la teoría de que trata de alguien que se está dando ánimos a sí mismo. Para mí en particular, el verso que escogí creo que apaña bien para sacudirse la depre.

2. Ropa de verano

“Tendremos la culpa de no aprovechar estos años bien”.

Soy mucho más de invierno que de verano, me cargan las calores y andar sopeado y pensar que me tengo que cortar el pelo. Pero me encanta la idea que transmite esta canción aunque la ponga en un contexto veraniego: una idea como de “weón, vamos, salgamos”. Habrá que cuidarse, pero démosle. Da igual que nos dé frío, será. Incluso, si nos morimos, qué lata, nos van a echar de menos. El punto es que nos vamos a arrepentir si no hacemos ahora las cosas que queremos hacer.

3. Viste las palabras

“El cerro se veía tan grande / allá atrás, bien atrás / de todas las casas pareadas”.

A lo mejor es difícil, pero hay varias formas de encontrarse con alguien en común, y para esto la música puede ser una herramienta. Hace un tiempo hablé de que la cumbia era más que la cueca en este sentido. Y yo jamás en mi vida viví en La Florida o Puente Alto, pero entiendo perfecto cuando se hace referencia a una casa pareada, porque hay de las mismas en Maipú, donde viví hasta como los 13 años. Y es bacán encontrar, compartiendo referencias como estas, a alguien en común con quien no te incomode ir a pasear por ahí, darse una vuelta larga y perderse en lugares que quizá no son geográficamente los mismos pero que sí están en la cabeza arraigados. No sé si pueda hablar el mismo idioma o las mismas palabras con alguien que no cache qué es una casa pareada.

4. La pajarería

“Y de tanto cantar / nunca te hablé, nunca te hablé / pensando que la última vez”.

En una entrevista, Simón comenta que la letra de esta canción (quizás, la más bonita del disco) la escribió pensando en nada, y que el formato original, cuando todavía era un trabajo para la u, incluía partituras de guitarra, piano y clarinete (sería la raja escucharla con todos esos instrumentos). Lo bueno de que no signifique nada concreto, es que uno piensa en la canción sin tener que buscarle “el” sentido, sino que te permite ver cómo te sientes cuando te enfrentas a ese montón de palabras juntas sin que nadie te enjuicie diciendo “oye weón, si la canción no habla de eso” (quizá debería ser siempre así no más).

5. Capital

“Las melodías que inventamos estando en la capital / nos llevaron de vuelta a casa”.

Más lindo este tema, el único que le hace la pelea a “La pajarería” en el más bonito del disco. Me quedo con este verso que creo resume lo que me pasa con esta canción, se me imagina un viaje medio forzado donde uno no sabe hacer más que lo que hizo siempre que es ser como se es no más. Y que estando en eso, igual fue posible encontrarse con personas que te apañan en tus volás, casi como estando en casa. Casi pa no querer irse de Stgo nunca.

Aquí parte el Francis con sus Versos Favoritos.

6. José de los rayos

“Y sin dar explicación / José de los Rayos sale de sí mismo / sin mirar atrás”.

Esta estrofa representa fielmente lo que sentí cuando la banda tocó en el Neutral del año pasado, una hueá catártica que hizo que me diera cuenta cuánto me gusta. Y también saltar, gritar y bailar. Me gusta ser como el José que Simón llamó esa tarde pa que prendiera la gente (“estos hueones”) que -con suerte- movía la patita al ritmo de las melodías. Estas cosas que ahora sé me gustan, no las hago de cabrochicopintamono, las hago porque me ponen contento. Más de una vez le he pegado un cabezazo o he empujado a alguien, lo siento… pero a veces me gusta acercarme a lo que me hace feliz.

7. Nos vemos comodo en este frío

“Hoy, estamos solos frente a mi vacío / para reintentar, para abrazar, para recordar / qué fue lo que se nos perdió en el camino”. 

Por muy plural que esté la letra, yo la visualizo en singular. Cada vez que la cago y me perjudico a mí mismo o a otra persona, quedo solo frente a mi error. Hace poco empecé a tomar más riesgos que antes y, por lo mismo, la cago más seguido. Lo bueno es que, junto con eso, dejé de excusarme conmigo, entonces me abrazo, recuerdo, reflexiono e intento reencontrar lo que se me perdió en el camino que va a la meta.

8. Videojuego

“Cuando te salí a buscar no te pude ver / estabas lejos, lejos de la tele / de los días en que no salíamos / de cuando los dos nos divertíamos / jugando juegos de play”.

Soy el hermano menor de un niño que le gusta caleta jugar, play, nintendo, computador, lo que sea. Cuando chico jugaba caleta con él, siempre en el segundo player pero con él de igual forma lo pasaba bien. Era bacán, pero, conforme fui creciendo, me aburrí de los videojuegos y me acerqué a otras cosas como lecturas, deportes y, sobre todo, música. Hace caleta que no juego con mi hermano y, aunque me tranquiliza saber que su pieza está al lado de la mía, a veces me da miedo pensar que un día ya no pueda volver a hacerlo y no pueda creer lo difícil que son los niveles (y él no esté pa contarme qué botón apretar y qué camino tomar).

9. Las Palmeras

“Sé que sueñan con ser de verdad / sueñan con escapar al caribe / sueñan con ser de verdad / sueñan con despertar”.

Llevo meses pensando que me gustaría, en algún momento, irme de Chile y vivir en varios países, porque visitarlos como turista ha de ser fome; tener poco tiempo, saber que se acabará la plata, que no puedes flojear en un hogar porque no tienes uno, me suena aburrido. Llevo algunos meses soñando con escapar, y otros, soñando con ser de verdad. Desde chico que me siento alguien que pone a los demás por sobre sí, específicamente, a mis amigas y amigos. Mis problemas son nada si un amigo está triste o una amiga necesita ayuda. El otro día caché la expresión “hacer de tripas corazón” en el “ensayo sobre la ceguera” y me gustó caleta, lo busqué y significa algo como “hacer lo posible para pasar un obstáculo”, pero yo lo veo como cuando estai too moreteao, cansao y adolorío pero te preguntan cómo estai y, sin chistar, respondís “bien, ¿y tú?”. Hacer de tripas corazón, si bien no es ser sincero contigo, al menos te deja estar con tu corazón listo para recibir a alguien. Hace poco lo hice conmigo mismo por primera vez y no me gustó pa na. Es que no estoy acostumbrado y, más encima, me quedó doliendo (el cora), pero fue necesario preocuparme por mí y cumplir un poco ese sueño de ser de verdad conmigo mismo.

Bonus track: Días frescos

“Estas nubes que te estuve pidiendo / nunca me llegaron a tiempo / me atraparon, me abrazaron, me violaron / y me hicieron volver a creer”.

Cuando chico, igual que ahora, tenía muchas amigas. Había una que dibujaba terrible bien, onda, era la seca del curso. Cuando estábamos terminando octavo básico, esta chiquilla de a poco dejó de ir al colegio, de conversar conmigo y con el resto de sus amistades. Yo, muy gil, no me di cuenta. Al otro año, llegamos a la media y ella no estaba. Algo había escuchado que se había cambiado a un colegio especial pa artistas y cosas así. De otro lado escuché que todo su antiguo grupo le caía mal y que no quería volver a verlo, y nadie cachaba por qué. Un día me atreví a ir a su casa y, para sorpresa mía, me recibió de lo más bien. Pensé que volvería todo a la normalidad, pero no fue así. No nos volvimos amigos de nuevo ni nos hablamos por Facebook, pero, siempre que la veo, de cerca o de lejos, cuando paso por su casa o camino por la Gran Avenida, la saludo y ella a mí. Y,  aunque no ocurre muy seguido, cada vez me hace volver a creer.

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