Versos Favoritos: Niña Tormenta – En vivo desde Valparaíso

(Fotografía por Franjo Marín / Texto por Catalina Paz).

El sábado que pasó en el marco del Ruidosa Fest, tuve la oportunidad de conocer en persona a Tiare Galaz (Niña Tormenta). Andábamos de voluntarias apoyando distintas “tareas” que habían por hacer. Tiare también tocó con los Chini en la tardecita. Si bien fueron breves instantes, un contacto ocasional mediado por el azar, las palabras que pude cruzar con Tiare durante esos mini-ratos en los que pudimos compartir, fueron suficientes para darme cuenta de la bonita humanidad que es. No sé muy bien por qué pero la proximidad, frescura y vigor que percibí en ella siempre me lo ha transmitido su música. Bueno, por esta experiencia y esa sensación de admiración, quise escoger mis versos favoritos de su disco En Vivo desde Valparaiso” (Uva Robot, 2017):

1.- Intro

Estas sesiones de toma directa se llevaron a cabo en la Sala Rubén Darío de la Universidad de Valparaíso. Según Tiare un lugar muy bacán.

2.- Clase M

“Vamos a habitar un planeta nuevo / guarda el lenguaje para entendernos / vamos a habitar un planeta nuevo”.

¡Cómo no escogerlo! Me hace pensar en eso que pasa cuando uno está in lov y fantasea lugares donde irse a vivir con la media naranja, donde instalar eso que sólo funciona entre dos, aunque muchos lo visiten y pasen a tomar té. Uno iría a muchos lados sin importar los riesgos; sólo guarda el lenguaje y cuídalo para entendernos… qué bonito.

3.- Que entre el frío

“Que entre el frío / me quiero congelar / dejar de sentir / si no puedo sentir todo”.

Cuando las estaciones van a la par del ánimo y los pensamientos. Me gusta mucho este verso porque es absolutista como creo yo que soy, quizás absolutista no es la palabra, polar puede ser… es más simple y pega con invierno. Lo encuentro honesto, refleja fielmente esos días grises donde uno no puede fingir ni forzar las cosas para que cambien o avancen, sólo vivirlos así tal cual hasta que pasen.

4.- A la mar fui por naranjas

“Eché a correr la naranja que ya buscará su centro / que ya buscará su centro / no la partas con cuchillo / que mi corazón va dentro”.

Como comentario general me encanta esta canción desde hace harto. A Tiare se la enseñó el papá por lo que debe significar algo muy especial para ella. Héctor Pavez, folclorista chileno homenajeado en esta delicada versión, sonaba en la casa de mis tías abuelas cuando mis papás estaban lejos el uno del otro. Y éste es el verso que más me hace atravesar el tiempo; el patio iluminado de la casa, mi mamá sola, el echar siempre de menos, la voz de pájaro de la Tía Tere. Podría decirse que también es un verso -y una canción- bien importante para mí.

5.- Va a llover hasta el domingo

“No salgamos más / en la tele dicen que va a llover / hasta el domingo / que va a llover hasta el domingo oh”.

Qué mejor panorama lluvioso. La casa, la estufa, algo caliente para beber y una película. Inventar un día entero dentro de la casa, aunque no siempre resulte y se corra el riesgo de quedar como gato mirando las gotitas pegadas en la ventana.

6.- Skatepark

“Ecos / Ecos del trabajo / Ecos de una charla del trabajo / flotando en el skatepark”.

La letra la hizo Juan Manuel Daza, Niña Tormenta la completó con su música tan de ella y nadie más. Parece que no entiendo muy bien esta canción, pero este verso me resulta cuático, me imagino el skatepark como un lugar de escape, interferido por la rutina, por los recuerdos de ésta mientras la vida pasa un rato ahí.

7.- Cómo harán los sombreros

“Cómo harán los sombreros / si todo hombre trae encima una piña / cómo harán los sombreros, si toda piña trae encima una planta”.

También la letra la creó Juan Manuel Daza. Me gusta mucho la parte de la piña pero no hallo una explicación. Debe ser una metáfora ¿o no? jaja. Me tiene intrigada el asunto, no tengo idea cómo harán los sombreros para enamorarse.

8.- Canción al cielo

“Voy a cantar una canción al cielo / que vaya más allá de las estrellas / que cruce el sol / y toda la galaxia / que viaje por / lo que aún no se nombra / ah ah ah ah”.

En realidad el verso no se entiende mucho sin la otra parte, pero la idea es que la canción cruce todo, sea tan tremenda que trascienda el mundo que conocemos, cruce todo todo pero sin importar cuánto signifique eso, lo más relevante sea que llegue a los oídos de esa persona especial. Entonces hacer una canción que vaya más allá de lo que aún no se nombra no es tan importante como que esa persona esté ahí para escucharla, cachen po y digan si acaso no es bonito el sentido.

9.- Edificios nuevos

“Son tan lindos esos edificios nuevos / son tan lindos esos edificios nuevos / aguantan todos los temblores / no hay nada que los desmorone”.

Mmm… los edificios nuevos de cerca del Parque Los Reyes siempre me han gustado mucho. Aunque no sé si son nuevos en realidad, pareciera que sí. No se me ocurre qué más decir.

10.- Lo que dejo

“Hay un águila que me come el corazón / yo lo dejo / no quiero que muera de hambre”.

Este verso me hace pensar en la vez que mi pololo me preguntó: “¿Por qué siempre me das el último pedacito/poquito de lo que estamos comiendo?” y yo medio sorprendida, ya que nunca lo había notado, le dije que no sabía pero sí había escuchado por ahí que algunas especies de pajaritos tenían una costumbre parecida: ciertas hembras alimentan a todos sus hijos, e incluso a sus parejas, y siempre ofrecen el último bocado en señal de cuidado y protección. Quizás lo soñé, nunca fue real, me inventaron una historia que sonara súper emocional, pero bueno… la idea sigue siendo tiernucha.

¡Aguante Niña Tormenta!

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