Versos Favoritos: Los Valentina – Señoras

(Foto por @hisashitanida / Texto por Catalina Paz).

El pasado 19 de enero “Señoras” (2016 – Sello Piloto) cumplió un añito. Celebré interiormente este aniversario con el mismo sentimiento con el que disfruto otras fechas importantes. Con este disco Los Valentina me ayudaron en muchos aspectos: volví a casa de mis tías abuelas a tomar té (después de tanta pena y tanto tiempo), encontré mi amor platónico musical, aprendí a hacer un cejillo en la guitarra y pude detenerme de nuevo y quizás como no lo había hecho antes, a pensar el sentido que tienen las señoras en mi vida  Por todo esto último y a modo de conmemoración, he escogido mis versos favoritos de este bonito EP:

1.- Señora 1

“Esa señora va / a descubrir todo / mejor decirle que se quede en casa / que no salga / que ponga la tetera / vea el final de su novela”.

La imagen o el estereotipo de la señora que habita esta canción, me produce una ambivalencia cuática que recuerdo haber experimentado desde muy pequeña. Yo crecí rodeada de señoras: mi abuela, mis tías abuelas, mi mamá (con todas ellas viví). Me acuerdo bien cómo la vida toda parecía condensarse en el hogar y sus posibilidades, mientras la TV con su menú hacía entrar fugaces ilusiones, que locamente se mezclaban con cuestiones medias chamánicas que nada ni nadie nunca reemplazará, ni promocionará igual de bien que ellas (como las bolsitas de té para abono por ejemplo). Pena por aquel mundo ciego que ciega, pero que me salvó de tanto. Siempre pienso que me gustaría haber hecho lo mismo por ellas.

2.- Serpientes

“Si no te decides me toca / romperé cadenas que ya no están / Perderemos toda la cordura / en responder cuestionarios simples”.

Cuántas veces no he respondido un millón de encuestas comerciales o algo así de ese estilo, en las que sólo atino a pensar: “me quieren cagar, nos van a cagar a todos”. No tengo idea si entiendo algo de esta canción, pero el verso me hace pensar en gente que quiere chuparle el alma a otra gente. Eso.

3.- Danza de la Lluvia

“Quizás no les guste / ya no es mi problema / poco a poco ya verás / nuestro cuerpo va a bailar / este cuerpo va bailar”.

Es mi favorito porque lo entiendo como una invitación a liberarse de los temores. Para mí es superar la Danza de la Lluvia, es simplemente entregarse a vivir sin tantas ataduras (¡a bailar!). No importa tanto si la cosecha será o no la más mejor. Qué difícil resulta esto, pero bueh, el futuro siempre será incierto, querámoslo o no.

4.- Señora Civilizada

(Pucha qué difícil me gustan todos pero todos los versos).

“Señora civilizada / si te miro me revuelco / entre la conciencia amarga / que quiere abrazar lejos / A mi madre (…)”.

Ya, después de haber sufrido lo suficiente intentando escoger uno solo, creo que me quedo con éste. Porque sí, mi mamá es una Señora Civilizada que a cada rato interrumpe mi cotidianeidad: cuando veo señoras con el mp3 a las 22:00 durmiendo raja en el metro o en la micro, y el uniforme de trabajo y una bolsa con marraquetas, cuando veo señoras que apenas escriben en el whatsapp, cuando paso por jardines recién regados y sale olor a verano. Y me dan unas ganas terribles de abrazarla asumiendo peros, y asperezas y culpas mutuas. Me dan ganas de decirle que no siga siendo tan civilizada, que merece mucho más que esto.

5.- Alguna Solución

“Dime si alguna vez / perdí un momento junto a ti / Podría decirte que estabas dormida / tan suave / espero que me hables / Y me entrego en calma / de nuevo / pero no me voy a esconder en ti”.

Dirán que soy mamona pero sí, le achuntaron. También pienso en mi mamá. Por un lado me compro una versión tiernucha del verso, como cuando tenía seis y la veía dormir los fines de semana. Y me aburría y le tiraba los pies. De más grande también me aburría porque madre nunca estaba, sólo era el trabajo y los estudios técnicos, y las cuentas eternas. De más más grande entendí por qué madre quería tanto que mi vida no fuese como la de ella (en el sentido que acá describo) y ahora se lo agradezco tanto; éste vendría a ser “el otro lado”. Pero peleo, peleo siempre para demostrarle que aún podemos ganar momentos maravillosos si nos despeinamos un poco.

6.- Antes de Dormir

“Y hoy antes de dormir / recordaré / lo que antes de saber / hacíamos bien”.

La voz de la Vale en esta canción me hunde un poquito, sobre todo en este verso sintomático que hace de coro. Me pregunto siempre qué es lo que antes de saber hacían bien; pensaba la otra vez que podía tratarse de algo tan sencillo como quererse, acompañarse, tener un vínculo. Algo ocurrió, como una revelación o un despertar repentino, que lo cambió todo hasta el punto de fracturar actitudes y sentimientos. El verso refleja para mí, la añoranza en medio de una resignación tristona a que las cosas nunca volverán a ser como fueron o incluso, nunca serán como hubiesen querido que fueran.

Esta última canción, contiene muchos elementos que yo veo repartidos de forma un tanto velada en todo el disco, y que se entremezclan generando un clima de ambivalencia y tensión. Me refiero a la añoranza, la frustración, el cariño temeroso y la esperanza media aturdida. En lo personal, me quedo mucho con la confrontación respecto a la figura/lugar de “señora”, la crítica en este EP aparece desde lo más dérmico, desde lo más visceral, y duele, porque son personajes que implican una carga emocional heavy. La rabia se funde con pena, amor, ganas de querer cambiarlo todo sin perder las marcas que ya se fueron incrustadas en el cuerpo y lo más hondo. Ya, en fin, odio lo civilizada y señoras que son las mujeres de mi vida, pero bajo este síntoma cultural, les debo tanto. Me choqueo. Ah, y para variar siempre atrasada con los saludos de cumpleaños.

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