Versos Favoritos: “Fome” – Los Tres

(Texto por Sebastián Monzón).

Contexto: Los Tresy sobre todo su líder, Álvaro Henríquez – están en la cima, ahí, donde siempre quisieron estar. Plata, fama, drogas, líos de falda (y pantalones), desamores, traiciones, luces, viajes, más plata, mucha plata y más fama, mucha fama. Con ese bullicio se compuso Fome, el que es, según muchos (incluido yo), el mejor disco de los de Conce, el más logrado musicalmente, el más profundo líricamente y el que más recuerdos va a dejar en los fans más acérrimos.

Venían de grabar dos discos más bien folklóricos, el Unplugged para MTV y el de La Yein Fonda, así que el público general se esperaba una continuación de eso que tantos créditos les dio, pero no, decidieron que este disco fuera un exorcismo y metieron a los Beatles, a los Stones y a Dylan en un mismo plato, más todo el folk aprendido en el camino y nos sirvieron a la mesa una “cazuela de música chilena” que hasta el día de hoy sabe bien.

Este 2017 Fome cumple 20 años, y me atrevo (porque sí, es un atrevimiento) a escribir torpemente lo que provocó, provoca y provocarán las sentidas palabras que Álvaro arrastra a lo largo de estas 15 canciones.

1.- Claus
(Instrumental).

2.- Bolsa de Mareo:

“Te di y te doy todo / no vengas a pedir más / qué es eso que miras / que te encandila como un salar”.

¡Qué más quieren de mí! Así me imagino, hasta hoy, a Álvaro. Parado en un escenario, como siempre, con los brazos abiertos, sudado, con el pelo sobre la cara, y gritando a todo pulmón, ¡Qué más quieren de mí! ¿No basta el vómito? ¿Las lágrimas? ¿Las pérdidas?

“Bolsa de mareo” es la introducción perfecta para el viaje tortuoso y luminoso a partes iguales que es Fome. Es una de las canciones en donde se retrata a él mismo, así, tal cual es, una estrella (“contrátame una gira por el sol”) ya hecha y maltrecha, pero una estrella que no brilla sólo para él, si no que para que el resto la mire, casi exclusivamente para eso.

3.- Toco fondo

“Toco fondo a la orilla del mar / toco fondo y me niego a nadar”.

El miedo al ver una puerta de entrada abierta, ¿no?, todos lo conocemos, sobre todo si se ha llegado a un punto de inflexión, al final de un camino. Te ves ahí, parado, sabiendo que ya no hay mucho que hacer, que estás al fondo de algo, de lo que sea, y que la única manera de ver la superficie otra vez es traspasando ese umbral, esa puerta abierta y recomenzar.

4.- Olor a gas

“Ya no cuenta ovejas / hoy duerme en paz / busco mi camisa a tientas / voy a desfilar / planchada y de fiesta / hay olor a gas”.

“Olor a gas” es como un guión de cine magistralmente escrito. Toda la canción va disparando imágenes, colores y aromas. En mi opinión esta es la frase más descriptiva, se puede ver a simple vista la procesión que acompaña al desdichado, todos muy elegantes, muy de fiesta, teniendo en cuenta que la muerte puede ser sinónimo de paz. Y ahí el suicida, recorriendo el mundo por última vez, en andas, como un campeón, como el que se atrevió y dio el paso, ese que tantos han pensado dar pero que no saben cómo ni hasta dónde.

5.- De hacerse se va a hacer

“Silencio en las bancas / las formas trabajan / abiertas las pupilas / un cielo que remata”.

Son tantas las interpretaciones que puede tener esta frase. “De hacerse se va a hacer” comparte la estructura poética con “Déjate caer”, pero esta vez mucho más libre. Cuando en “Déjate…” Henríquez recurría a las palabras de Huidobro para completar las frases, en “De hacerse…” es él mismo quien habla, sin tanta referencia, sin mirar la hoja del compañero, es él en un ejercicio creativo como pocos en su carrera. Es una canción de palabras pesadas, dolorosas, que nos recuerda pasados que no están tan olvidados, ni siquiera hoy, 20 años después, que nos alerta, que nos muestra que “las formas” que dieron rienda a suelta a su maldad en la dictadura aún están caminando junto a nosotros, cerca, mucho más cerca de lo que nos gustaría.

6.- Antes

“Antes yo era tu hijo / ahora tú eres mi padre”.  

Las guitarras distorsionadas y los gritos no son casualidad. “Antes” es una declaración, una toma de poder, un enfrentamiento cara a cara en el que Álvaro decide tomar el control de lo que lo rodea con el fin de salvarse. “Antes era tuyo, ahora tu eres mío” nos dice, ahora es él el que manda, con todos los defectos que pueda tener, con todo el peso de ser quien es.

Es el manifiesto definitivo que comienza con “A mí no me la vuelves a hacer…”

7.- Fealdad

“Un aburrimiento mortal hacia ti / me deja abierto / abierto por tus uñas mi único amor / también lo siento”.

¿Qué se puede decir que no ensucie, de alguna torpe manera, lo que cada una de las palabras de “Fealdad” quieren retratar? El desamor, pero ese desamor exhausto, enfermo, casi moribundo, que ya ni ganas tiene de aferrarse a nada, que quiere partir, irse lo más lejos posible sin la más mínima intención de volver. Es una despedida, es mirar atrás por una última vez y vomitar lo poco que quedó dentro.

8.- Jarabe para la tos

“En el servicio de salud / me condené por ti mi cruz”.

“Jarabe” era el apodo que Álvaro tenía para Javiera Parra, y bueno, ya todos sabemos como terminó eso. Esta, y las otras dos canciones que siguen, son una trilogía algo macabra que retrata el quiebre y punto final de la relación que ambos tenían, que muestran amor y odio a partes iguales. Es la cruz de Henríquez, esa que solo él sabe si aún carga, aquella que llegó en un momento en que estaba recién abriendo los ojos al mundo, que se mostró como un espejismo de lo que podía ser la vida del rockstar, esa llena de luces y aduladores, pero que poco a poco fue tomando un peso insostenible y doloroso.

9.- Libreta

“Libreta / recorre el mar / se juntan nubes / hay vendaval…”.

Tranqui, te fuiste, pero estoy bien, sí, bien, a menos que me acuerde de ti, y ahí todo se vaya a la cresta…” Nos parece decir el Álvaro con ese título, con esa musicalización nerviosa y potente, ansiosa y algo constreñida. Libreta es el paso previo a la redención, es el penúltimo eslabón con el que Fome intenta sacarse el polvo de la caída y decirnos “Hey, tranquilos, aquí estamos y así seguiremos…”

10.- Me arrendé

“El sol volvió al corazón / lo salvó de una muerte feroz / el destino me salvará a su vez / de la abulia que prometió volver…”.

La abulia siempre intenta regresar, por donde sea. Se hace espacios, se arma trincheras que la protegen y se va armando de a poco y de forma silenciosa hasta que aparece, cruda y maldita como es. La única manera de sacársela de encima es con una meta clara, en el caso de esta canción es el “destino”, pero podemos llamarlo como queramos. Una meta te propone desafíos pero te alienta a despertar, a moverte, a abandonar la quietud que te impone el daño, a pasarle por arriba, de un salto lo más alto posible a la muerte metafórica y establecer un dominio sobre el camino, paso a paso, lento pero seguro.

11.- Silencio

¡Silencio! / Silencio en las nubes / ¡Silencio! / Una mancha en las luces / ¡Silencio! / Nadando en un fudre / ¡Silencio!…”.

Con Silencio comienza la trilogía de salida de Fome. Son tres historias particulares y narradas en puro estilo literario. Aquí Henríquez, a mi parecer, despliega la mejor pluma que se le ha visto en su discografía con Los Tres. “Silencio” es casi como la bitácora de un capitán de barco, que cuenta las peripecias de la navegación y que tiene un trasfondo oscuro y siniestro, lleno de alcohol, misterios de alta mar y alucinaciones.

12.- La torre de Babel

“La pasión de Gabriel / era nadar en el río / le contó de esto a su tío / que era un cigarro de miel…”.

La gracia de una buena fábula es que es aplicable para un sin fin de situaciones distintas, y esta, creada por Henríquez, no es la excepción. Mucho se ha hablado de que representa los crímenes de la dictadura, o el suicidio, o el llegar a extremos peligrosos; pueden ser todas o ninguna, la fábula queda abierta para lo que se necesite.
Yo me quedo con la fascinación que tiene Gabriel por lo que no debe, por el río, en este caso, por la representación onírica de lo que daña, del peligro, de eso que todos queremos tocar pero que sabemos que no nos pertenece, y que si, por esas fatalidades de la vida llegamos a hacer nuestro, puede terminar por destruir todo lo otro, todo lo estable y lo cotidiano.

13.- Pancho

“Con un fierro atravesó / a Pancho que hizo una mueca / la mueca de terror / cuando la vida se aleja…”.

Cuenta la leyenda que a Pancho, nacido en Hualqui, lo mató su cuñado, el hermano de Mina, celoso por el amor que ambos se tenían. Lo atravesó con un fierro y Pancho quedó tirado entre latas sucias. ¿Por qué el hermano estaba celoso…?
Pegadita a la Fábula, está la leyenda, y Pancho es eso, una leyenda sureña contada magistralmente con todos los elementos que las hacen tan atrayentes; amor, muerte, venganza, incesto y valentía. La contradicción entre una crónica negra y lo hermoso del arreglo musical sobre el que Álvaro relata la historia no hace si no añadir virtud a una canción que es redonda por donde se la mire. Uno de los puntos más altos del disco.

14.- Restorán

Restorán Comidas Rápidas / Restorán Mariscos y Pescados / Restorán Pollos y Pavos…”.

Aprenderse “Restorán” para cantarla en algún recital de Los Tres es un desafío de esos que sólo te frustran. No dice mucho, o tal vez sí, puede que hable de la masificación culinaria que ya hace 20 años vivía nuestro país, en donde pasamos de las papas fritas de bolsa en los picoteos, al sushi con espumante, o puede que no. Todo un misterio.

Es el precierrerockero y calmo para 50 minutos que son pura intensidad confesa de una banda que está intentando por todos los medios sostener desde abajo una columna que viene cimbrando desde su más afilada punta.

15. Largo:

(Instrumental).

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