Querido Diario: Mon Laferte me amarró en su concierto

(Texto por Lerko Araya Hernández / Fotos por Carlos Müller – Charco).

Ya han pasado algunos días desde el concierto de Mon Laferte en el Teatro Caupolicán. Sé que ahora estás de moda pero ¿cómo no vas a estarlo si tu historia es del pueblo? de esas que hacen pensar que las cosas sí se pueden lograr. Tanto así que te fuiste a México con 23 años, justo la edad que tengo hoy, donde claramente mi determinación es totalmente inferior a la tuya.

Recuerdo cuando nos empezamos a conocer. Bueno, en verdad yo ya te apoyaba cuando estabas aquí en Chile, pero a tu regreso con “Desechable” noté como tu voz tenía esa actitud y carácter que no encontraba en ninguna de las voces femeninas de estos días. Empecé a escucharte y en “Tornasol” noté como tu voz evolucionaba y tus canciones no sólo se me pegaban en un día por casualidad, ahora buscaba estar todo el día con tus canciones en mi mente. “Volumen 1” fue tu estallido.

Este concierto fue… como una brisa primaveral. A diferencia del anterior, ahora eres una artista consagrada, con un público gigante, con gente que te miraba de todos lados. Disfruté cada segundo, desde que empezaste con tu tradicional “Tormento”, “Vuelve por favor” (mi favorita) se apresuró en segundo lugar y yo ya no podía más. Es cierto que me faltó una canción, sin embargo, todo lo que escuché lo disfruté, salté y lo grité desde lo más profundo de mi alma.

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Mon interpretando “Cielito de abril” junto a Manuel García.

Esa noche nos mostraste como tu creatividad está intacta. Dos temas inéditos, el primero “Antes de ti” es una balada que te hace pensar que estás escuchando a Los Angeles Negros. Me recuerda cuando oía los vinilos de mi abuelo, en el mismo tocadiscos que siempre tenía un vaso de vino a medio tomar encima. El otro, Cuando era flor”, me recordó algún cuento de Cortázar, un cronopio que prefirió contemplar a una flor en vez de cortarla.

El momento más entretenido del concierto siempre es “El Diablo”, esas notas ska con tonos psicodélicos y sexys hacen que comience a desearte como cuando quieres a alguien y te sientes como emborrachado o como si hubieses fumado alguna sustancia divina, pero en verdad sólo eres tú y ella. Tal cual tú lo dices: “Cuando me tocas me vuelvo loca. Las mariposas andan en celo”, probablemente no hay mejor descripción de ese sentimiento.

El concierto lo guardaré y se suma a la seguidilla de recitales que ya son casi parte de nuestra íntima conexión-colección.

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