Querido Diario: Un año desde que decidí escapar de mí mismo

(Texto y fotos por Arturo Jara Silva).

Hace un año, más o menos, sin ninguna intención más que cachar cómo funcionaba la luz de una tocata en el formato análogo, empecé un proyecto de música y foto que mantengo hasta hoy. En ese octubre venía de unos meses duros, me habían diagnosticado la depre en junio, había incurrido en la práctica del suicidio un par de veces. La terapia, remedios, amigos que te sostienen, la ansiedad que nos bota a todos, trabajos fallidos, subir y bajar Santiago, cambiarse de casa, fotos y hartas fotos sin alma, eso. Lo que traía esa sombra de la depresión, todo eso pasaba en ese octubre.

Me invitaron a una tocata de las Sesiones Ballantine’s, el Tomás Preuss de los Prehistöricos me puso en una lista, medio nervioso y medio contento, fui. Yo siempre había estado lejos de los músicos, de hecho, siempre me ponía bien atrás en las tocatas, entonces, empezar a hacer este tipo de cosas era nuevo. Pesimista siempre, en ese tiempo pensaba que lo que importaba era la foto que iba a la página o a la prensa, me sentí un poco mal después de unos meses porque las fotos que estaba haciendo quedaban en el computador, en los negativos que guardaba o en alguno que otro Instagram. Nunca le tuve mucha fe, pero supongo que eso era algo que mi sombra quería que pensara. Ese día hice el rollo y me fui. Ni siquiera hablé con los chiquillos, en realidad aún me cuesta un poco. Siempre lo paso mejor medio escondido, mi parte favorita del oficio es el revelado y el trabajo cuando estoy solo, escuchando música.

preuss x arturo jara silva

Llegaron los resultados y todos quedamos para adentro. Eso de la luz estaba ahí y era hermoso. Con esto se me abrió un mundo, caleta de movimiento, estar pendiente de todas las fechas para prepararme, mensajes explicando lo que haría y pura buena onda con la gente que me iba encontrando. Sé que la segunda fecha fue en Matucana, pero después de esa ya no me acuerdo, sólo vino un escenario tras otro, chicos, grandes, canchas, el Loreto, lo que fuera, un año heavy. Empecé a perseguir a otros músicos, vinieron los Protistas, Emisario Greda, Planeta No, Animales Extintos, Camila Moreno e incluso las cuecas. Me di cuenta que esto me permitía escuchar la música que me gustaba de otra manera; era como verla.

Una cosa te lleva a la otra siempre, eso es terrible verdad, una y otra vez, una y otra vez y de repente te ves ahí, con la gente que te maravilla cuando toca, detrás del escenario, o antes de la tocata, o afuera de la tocata, o en cualquier otra instancia. Ya no eran sólo fotos sobre el escenario, empezaron las fotos en sus barrios, los comunicados o sus retratos. Para mí siempre fue un sueño eso de la música, de chico quería ser como Bob Dylan -tuve una guitarra de hecho- quería decir cosas con algo, tener un lenguaje propio y de repente me lo topé ahí, al frente mío, estaba en lo que hacía en las tocatas. Las luces, los gritos, el humo, todas estas sensaciones corretearon a mi sombra, porque sí, mucho ruido y mucha luz te van a invadir mientras las bandas tocan. Es raro mirar lo que está pasando a través de un visor y no directamente con tus ojos. Así me di cuenta que las fotos que estaba haciendo no eran sobre un show, sino de algo que estaba pasando y que sigue pasando ahora con lo que quiere decir la música chilena.

labigrabia x arturo jara silva

Creo que es cuando estás más sumido en la caca cuando encuentras las mejores fórmulas para hacer las cosas, o para poder apreciar lo que estás creando, que es bonito por el espíritu que depositas en eso. Y así, como se aprende a entregar algo lindo, también puedes sacar algo lindo de los demás.  De alguna manera uno tiene que aprender a sobrevivir aquí en Chile si no te formas en alguna carrera segura y de prestigio, en la mayoría de los casos, no sirve mucho la buena intención -ni otras cosas que en este momento no vale la pena nombrar- porque siempre te están jodiendo más o exigiendo para ayer… entonces sí, te encontrai en esa condición de superviviente a un modelo, donde se te hace un poco imposible llevar a cabo tus propios sueños si estos no caben en esa idea instalada.

Por mucho tiempo, no sólo este periodo donde me he envuelto de la música, he tenido que enfrentar a un ejército de sujetos que no aprecian la “paciencia” que le pones a cada cosa que haces (yo creo que ahí están las artes) y, aunque esto sea súper deprimente, mi consuelo es saber que no soy el único que batalla a diario con eso, sé que tenemos que ingeniarnos la forma de vivir cuando queremos hacer lo que queremos. Y creo que aquí está el detalle; porque cuando te dai cuenta de esto, esto mismo funciona como trampolín para ir encontrándote con los tuyos.

dino-perno x arturo jara silva

Fue esa primera tocata la que me abrió la puerta y me hizo cachar que el zumbido que te queda en los oídos al final es lo que te dice que estai haciendo algo bien. Que la buena onda, los agradecimientos o encontrarte con compañeros que andan en la misma, es la recompensa. En mi caso de suicida fue ese zumbido el que hacía que ya no recordara las cosas feas que me perseguían, me di cuenta que me podía escapar de mí mismo y decidí hacerlo entre medio de los shows, el ruido y el montón de voces que coreaban al unísono una canción.

Pasó el tiempo y la depre se fue, me dieron de alta en noviembre (no se alegren, porque vuelve), pasaban los días y claro que hacía falta el ruido, se hacía necesario andar por ahí, pararte al ladito del escenario y hacer una que otra foto. El tiempo pasa, llegó el verano, marzo y los inviernos, que no me gustan sólo porque no puedes salir mucho, hay menos fechas. Pero aquí pasó otra cosa bacán. Fue como echar de menos a alguien, aprendí que en la ausencia puedes entender cómo funciona todo. Es raro alejarte de las tocatas, hablo de las tocatas porque siento que es algo completamente diferente a escuchar el tema en tu teléfono o en el computador. Estar lejos te ayuda a entender qué hay en cada una de ellas, cómo operan los sonidos y los músicos, su complicidad, las dinámicas o los estilos. Cuando andas en esto después de un rato, la cámara pesa, no puedes moverte mucho, todos saltan, gritan, no quieren perder la primera línea para mirar el show, entonces te da por mirar a tu alrededor. Era agosto de este año y ahí estaba yo, mirando hacia el otro lado, medio ido porque mi sombra de a poco estaba volviendo y yo ya no estaba tan lleno con esto. Me habían tratado mal en otro trabajo, algunas cosas venían decayendo y uno en esta condición aprende a mentir sobre si está bien o no, la sombra tiene una muy buena habilidad para esconderse y fingirlo en cierto sentido ayuda a que uno mismo esté tranquilo.

preuss x arturo jara silva

Estaba mirando hacia otro lado y lo vi, ahí estaba lo brillante de las tocatas. Tómate una pausa en la parte más alta de cualquier canción y date vuelta, ahí está todo: la catarsis, los gritos, tantas cosas que todos están botando cuando suena la música, darte vuelta y que todo eso te llegue es cuático.  La pena, los ex, la alegría, todo lo que arrastran esas mochilas está confluyendo. Dimensionar los problemas que pueden tener todos en cierto sentido fue aliviador y ahí estaba el truco, ponerte en el medio de cuando todo choca, porque a veces también es posible ver cómo se sienten solos los músicos arriba del escenario. Y esta fuerza viene a ti como en cámara lenta y cuando te entregai, todo eso te levanta. Como esos dichos mulas que te dicen en la vida, “lo bonito está en los detalles” y ahí probablemente esté la magia. Pero ojo, entre más alto subai, más te va a doler cuando caigai. Ese es el riesgo que hay que correr, así que aquí estamos, octubre.

La depre volvió más satánica que antes, volvió a recordarme que no se quiere ir y que me puede quitar cosas, volvió para decirme, de nuevo, que tal vez morir está bien y que perder cosas también, que las crisis aún están ahí a pesar de que me había arrancado; volvió a avisarme que aún estamos en el lugar donde hay –muchas– personas que te van a juzgar sin conocerte, que te van a hacer daño si te descuidai (qué paja vivir así), pero claro, hay que sobrevivir. Como dice Animales Extintos en “Llovizna” (y que cada vez que puedo la canto con todas mis fuerzas) “vamos a aprender el arte de saber sobrevivir”.

Mi sombra llegó más mala que antes y por eso quería quitarme cosas. Nadie lo notó, así que de un minuto a otro me quitó mi cámara y las ganas de hacer fotos, el trabajo, la polola y todo. Ahí estaba, en la caca de nuevo, pero pensé que tal vez esto era lo que quería la sombra. Yo ya estaba más fuerte después del tratamiento y logré cachar que ella quería que me sintiera así, derrotado. Pensé de nuevo y dije que no le daría el gusto no más. Por un buen rato no quise hablar con nadie, sólo con los más cercanos y después de unos días escuchando a El Cómodo Silencio De Los Que Hablan Poco empecé a mirar lo que había hecho durante este año. Ahí estaban todos, muchas personas que siempre ves pero que no conoces, la energía, la catarsis. Tiré a la basura la mitad de un baúl lleno de negativos, conseguí una cámara nueva y heme aquí, escribiendo esto.

Mirando todo, encontré un mensaje y algo que me quería decir la música que está naciendo ahora. Toda este registro de la música dijo “párate”, sigue y sigue porque a nosotros los cabros jóvenes que queremos surgir, nos tocó difícil, y a los cabros que nos equivocamos nos tocó más difícil aún. Es como si fuera una tocata mala no más, una mala fecha, un cable malo en el camino que hizo que no sonaran bien… y es lindo entender que, aunque no te puedas escapar de ti mismo, la música siempre te va a encontrar. Cuando te pasa algo y pensai que no hay nada más, se aparecerá ante ti para decirte que no es así.

Hay veces en que en las tocatas muchos cantan al cielo, ¿se han preguntado por qué pasa eso o que estarán sintiendo? Escaparse estaba bien, el ruido hacía bien, el cansancio te tiraba a la cama, te olvidabai, pero al otro día la pena volvía, así como cuando las tocatas terminan y hay que ordenar. Esa sensación rara y vacía de que el show terminó, eso mismo pasaba en la vida real.

déjame x arturo jara silva

La lección que me dio la música es que hubo un momento para escapar de uno mismo, pero que afrontarlo estuvo mejor, cantar contra el parlante para ver quién ganaba estuvo mejor. Porque sí, a veces se te tiene que ir algo para entender que cosas como esta música vienen de adentro de verdad, que salen como cohetes de quien las hace. Creo que muchos podemos entender esto porque somos puros cabros que andan en la misma, que entregamos algo que no está ahí porque sí, que está ahí porque quiere oponerse a esas normas que nos pusieron o porque quiere amar algo más. Y así es como funciona, ahí adentro de uno, porque la tocata pasa, pero la música no. Quien saca la foto pasa, pero la foto no.

Me dicen escapista a veces porque me arrancaba de todo –era una mala costumbre– pero decidí que eso no sucederá más y creo que hoy, después de un año, puedo decir que de eso se trata este proyecto, de mostrar lo que no vemos, de mostrar lo que se evita, porque no quiero evitarlo más. Todas estas fotos no son para una página, no son para ganar plata o ganar popularidad, son para que en mucho tiempo más recordemos que hicimos algo, que movimos algo y que dijimos algo.

vale x arturo jara silva

Hoy es octubre y estoy aquí, contento por entender lo que quema querer decir algo, siempre quise ser músico, les dije que quería ser como Bob Dylan, cantar que los tiempos cambian, pero aprendí que lo podía hacer de igual forma con mi cámara. Cada vez que estoy ahí, moviéndome con quien canta para encuadrarlo, es bonito porque con cada foto siento que hago música (los sueños funcionan de manera rara, pero funcionan). El registro de un año que tengo hasta el momento –y que pretendo aumentar–, es el registro de una generación que creo nos representa; por eso su título es “El arte de sobrevivir”, porque trata sobre todos los que estamos tratando de hacer algo.

Pienso que es bueno que haya podido encontrarme con esto y qué bueno también que si lees esto sepas que nos vamos a encontrar. Que sepas que, si estás en un mal momento, siempre habrá algún ruido que ahogue esa pena, no hay que pensar que todo se pudrió (o tal vez sí), la música sana y te va a encontrar. Si estás en un mal momento entrégate al ruido, date la vuelta en la parte alta, ve cómo funciona, ve cómo está todo ahí, un montón de chispas que quieren gritar. Si estás en un mal momento, piensa que hay algo que está pasando y eso seguirá pasando, hasta que se apague o se apague en ti. La depre no se nota, así que si tienes un amigo que pasa por un mal momento recuérdale este tipo de cosas como a mí me lo recordaron también, porque repito, la depre es buena para esconderse. Incluso ahora casi en el final me cuesta caleta describirla, pero lo único que sé es que las sombras pasan, yo abracé la mía y llegué a esto, a entender la convicción de la música y lo que yo mismo estaba creando con ella, supongo que también había algo bueno ahí.

Esta es una pequeña crónica sobre mi espíritu suicida y como escapé de él, como a través de fotografiar la música aprendí el arte de salir adelante.

Con amor para Samuel Pino y a todos mis amigos que ya no están.

Puedes revisar más fotos del autor en https://www.instagram.com/arturojarasilva

preuss y artur x arturo jara silva

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