(Fotos por Catalina Paz / Texto por Carlos Jaque).
No sé cuándo fue la última vez que asistí a un show de Alex Anwandter. He tenido la suerte de verlo varias veces, incluso junto a Teleradio Donoso en esas tocatas que se armaban en las tomas de los liceos en tiempos de paro, hace harto harto tiempo ya. Pero había pasado un buen rato desde que no había podido estar presente.
No fui al lanzamiento de su último disco “Amiga” (2016), cuestión que todavía me lamento porque no hay persona que no me haya dicho que estuvo mo-nu-men-tal. De hecho, creo que la última vez que pude ver un concierto en vivo fue vía streaming, así de pobre. Por eso cuando se anunció el show realizado este sábado 28 en la discoteque Blondie, me prometí no faltar. No sólo era reencontrarme con Alex, sino también con aquel espacio tan amigable, con esos cubos de colores flotando por el techo.
Puntuales llegamos con la Cata para estar obviamente en primera fila, y muy puntual también comenzó el show de Playa Gótica para abrir la noche. “Pop violento”, qué mejor definición para ver la larga cabellera de Fanny León bailando sobre el escenario, mientras escuchábamos canciones como “Extraños visitantes” o “Fuego”. Me fascina la forma en cómo falta la ternura en la música de Playa Gótica. Su presentación no duró más de 30 minutos y me quedé con ganas de conocer mejor sus canciones, de cantarlas, bailarlas y corearlas como corresponde.

Luego de eso fue pura ansiedad, hasta que por fin tras un rato de espera, subieron al escenario los músicos que acompañan a Alex en sus presentaciones. Alcancé a reconocer a Nacho Aedo (bajo) y a J. P. Wasaff (batería), quienes vienen acompañando a Alex desde hace un buen tiempo ya. También me alegró distinguir a Felicia Morales (teclados). El resto de secos músicos los presentó Alex más adelante: Marcelo Wilson (teclados), Francisco Rojas (guitarra) y Catalina Rojas (guitarra).
El show comenzó explosivamente con “Amiga”, “Bailar y llorar” y “Casa Latina”, la Blondie ya estaba repleta y yo escuchaba al público corear más que al propio Alex, que con estas tres canciones ya repasaba distintos momentos de su recorrido musical. Nos comentó que éste se trataría de un show extendido, con varias canciones que hace tiempo no tocaban, antes de continuar con el hit de su última producción “Siempre es viernes en mi corazón”. Escuché a más de alguno cantar con tono argentinito la frase martishando el mismo clavo ohh y me alegré de no ser el único en hacerlo.

“Si es que quiero prenderle fuego a algo…” comenzó a comentar Alex, haciendo alusión a la contingencia noticiosa y anunciando el siguiente tema “Cordillera”. Luego de éste, hubo una nueva pausa para rememorar ahora los sucesos ocurridos hace un par de semanas en la Cumbre del Rock: “yo no tengo nada en contra de la música rock, de hecho voy a tocar un par de canciones con guitarra eléctrica después [Risas] (…)”; me agrada mucho esa postura de no tener ninguna intención por defender algo como el rock. Todo esto sirvió de preludio para el siguiente trío de canciones: “Mujer”, “Traición” y “Felicidad”.
La velada continuó con canciones de “Rebeldes” (2011) y un par de temas más viejos de su época con Teleradio Donoso: “Tatuaje”, “Éramos todos felices” y “Granada” son algunas. Entre ellas se coló “Manifiesto”, donde Alex se tomó una pausa necesaria entre tanto tema bailable. Con “Eras mi persona favorita” me acordé de mí mismo todavía con corbata de colegio pensando que no habían mejores juegos de palabras que el cajón de Maipo o la capa de Osorno. Volvimos al presente con “Intentarlo todo de nuevo” y “Caminando a la fábrica” de su último disco.

Continuó el himno de los corazones rotos: “Tormenta”. Alex nos contó que ésta es una de esas canciones que ya superó, así que lo aplaudimos enérgicamente. Me acuerdo que hace un par de años comentó en un show que justamente esta canción aún le dolía cantarla, había que darle tiempo al tiempo no más po. Con “Una nueva vida (Vida maquinal)” y “Cabros” exploté interna y externamente, canciones del disco “Odisea” (2010), la faceta que más me gusta de Alex en toda su larga trayectoria.
El show fue llegando a su fin y sonó la infaltable “¿Cómo puedes vivir contigo mismo?”. Sobre el escenario todos se veían extenuados, pero como en el público chillábamos por más, el concierto finalmente concluyó con “Amar en el campo”, una que pocas veces falta y que a Alex parece gustarle.

Fueron más de veinte canciones y de seguro todos quedamos súper sopeados. Pero estoy contento de haberme reencontrado con el show, la música y el carisma de Alex, que creo que es de esas cosas que le hacen bien a varios corazones.
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