Fármacos y Protistas en Sala SCD Vespucio

Fármacos y Protistas en sala SCD Vespucio

A QUIEN VI: FARMACOS Y PROTISTAS

CUANDO LOS VI: 18/10/12

DONDE LOS VI: SALA SCD VESPUCIO

Siempre es un placer ir a la sala SCD, así como también, nutrirse con nuevos sonidos. En este caso el de dos bandas de las cuales había escuchado hablar bastante -sobre todo de Protistas– sin oportunidad de verlos en vivo.

Llegué justo a tiempo porque apenas me senté salió Fármacos al escenario. No voy a mentir: la sala estaba bastante vacía. Una lata.

Como hablaré de estos dos grupos le daremos a cada uno, una palabra representativa. La de Fármacos será “PAENTRO”.

Cinco chiquillos en escena se dividían la pega entre guitarras eléctricas, bajo, batería y sintetizadores. El sonido que lograban era muy elegante; me gusta usar esa palabra para referirme a bandas que suenan de forma madura y elaborada, como en este caso, donde no hay gestos adolescentes pese a que los integrantes luzcan bastante juveniles. Hay algo en la forma de pararse a tocar, también en la forma en que el vocalista desplegaba los versos, una postura delicada que se bastaba a sí misma sin requerir muchas parafernalias. No todos lo logran con facilidad, creo, pero para Fármacos ¡pan comido!

Había escuchado el EP “Abril” que lanzaron este año y admito no haberle puesto mucha atención. Por el contrario, Fármacos en vivo es de esas bandas que es inevitable ignorar; los ojos, antenas y todo lo necesario hay que activar para seguirles la onda y dejarse llevar por sus ritmos cadenciosos.

Aunque hubo momentos de distorsiones locas, la mayoría de la tocata fue “PAENTRO”, haciendo que la escena pareciese una verdadera introspección. La voz melancólica del frontman, el modo de vibración lanzado por las percusiones, las melodías de las cuerdas, etc. Era como ver la película “Melancholia” sin comer papas fritas entre medio. Absolutamente contemplativo todo. Pero sólo la mitad del film. La película de Lars Von Trier se desata en su momento, Fármacos no. Quizás si vemos el show de las dos bandas como unidad, podríamos decir que la experiencia se asimiló a la película de la cabra de Jumanji que ahora está bastante grande (y encachá).

Al rato, Protistas apareció en el escenario. Lo primero que se asoma en la cabeza de uno son todas esas frases que leíste por ahí: “mejor banda del año”, “disco del semestre”, “van a estar en Lollapalooza”, “son la raja”, como cuando te dicen que una película es buenísima y tú la querías puro ver. Lamentable que en el mayor de los casos uno la termina encontrando mala. ¿No les ha pasado? Es lo que se conoce como “expectativa vs realidad” citando a otra peliculita. En fin, con Protistas no me pasó eso y contrariamente se cumplieron todos los buenos augurios que tenía.

Siguiendo con la analogía “Melancholia” (salió verso sin esfuerzo) que está dividida en dos partes (sin contar el prólogo), la tocata en la SCD tuvo dos capítulos muy distintos uno del otro. A cada cual le asigné una palabra. Para Protistas el concepto es “PAJUERA”.

Un baterista completamente enérgico y con mucha personalidad para pegarle a los tambores (de hecho, tuvo problemas con la batería y dijo “parece que le pegué muy fuerte”), frontman con una guitarra y una voz absolutamente extrovertidas y dicharacheras, sumándole también la parada frente al público (poquito pero respetable). Los demás chiquillos que se separaban en guitarra, bajo y teclado mantenían la compostura.

Unas fans les pedían canciones específicas. Se nota que los cabros tienen seguidores. En primera fila habían unos que no dejaron tema sin corear. Tienen razón todo lo que dicen por ahí sobre Protistas, créanlo. “Las Cruces” es uno de mis discos favoritos ahora, y su trabajo anterior ”Nortinas War” no se queda muy atrás. En vivo son entretenidos pues despliegan un show sólido, el que uno no debería perderse si es que se tiene la oportunidad de verlo.

Lo fome de la jornada fue lo vacía que estaba la sala. Da lata encontrarse con tan poca gente para una presentación así de buena. Loco, no sean flojos, vayan al colegio, ¡o los saco del rojo! El precio de la entrada era miserable, pónganse las pilas cabros. Eso no más les digo.

Lo mejor fue el divino sonido de la SCD, siempre como punto a favor para cualquier tocata.

Póngale atención a estos dos proyectos y si no le gusta que le digan lo que tiene que hacer, haga como que usted mismo las descubrió en internet.

(Texto por Tillo / Agradecimientos especiales a la Javi por las fotos y la compañía).

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