Antes de escribir cualquier palabra (aunque ya llevo escritas varias) quiero expresar mi agradecimiento enorme al editor y redactor-no-periodista de este blog por invitarme a publicar una humilde entrada. En realidad me invité solo, y me imagino que de pena al jefe no le quedó otra que acatar mi patudez. Bueno, sin más preámbulos, aquí vamos.
Quizás les pueda parecer extraño que, a más de 8 meses del lanzamiento del disco “Juventud Americana” (Ases Falsos), éste aún genere coletazos y columnas por estos lados del internet. Pero no, no es nada de raro, considerando la calidad de la ópera prima de la banda de Cristóbal, Simón y Martín. En este hermoso Diario ya presenciamos un estudio de las frases más pulentas de cada tema, según mi nuevo jefe. Hoy iremos por la otra patita: El análisis de todos aquellos hechos, detalles, opiniones y reflexiones que contienen las letras de este discazo, y que me han ayudado, levemente, a salir de mi ignorancia supina.
- Título de la canción: “Misterios del Perú”.
Frase que me revolvió las neuronas: “Aunque se camufla bien entre la soledad, y cantos en Bantú”.
Mientras el hablante de esta canción espera a que le revelen los misterios del Perú, señala que dichos misterios se camuflan, tal como dice, entre la soledad y cantos en Bantú. De ahí viene la pregunta lógica de un joven ávido de conocimiento… ¿Qué demonios es “Bantú”? Primero acudí a lo obvio, “algún mexicano debe haberlo preguntado en Yahoo respuestas”, y como siempre, el resultado fue exitoso.
Según un niñito con cara de pánfilo, que fue votado como “La mejor respuesta”: “El término bantú se refiere a cualquier individuo perteneciente a los más de 400 grupos étnicos de pueblos melanoafricanos que hablan lenguas bantúes que viven al sur de una línea que va desde Duala (Camerún) hasta la desembocadura del Yuba (Somalia)”, y claro, si tomamos en cuenta que después el hablante menciona que es angoleño, ¡Todo calza!
- Título de la canción: “Salto Alto”.
Frase que me removió las neuronas: “Miro al cielo desde el puente, en dirección al nororiente, la virgen en luz artificial”.
Desde niñito siempre fui malo para los puntos cardinales. Hasta el límite de ser humillado por mi profesora de Historia y Geografía varias veces; me hacía pararme al medio de la sala y señalar el norte o el sur, ante las risas de mis compañeritos producto de mi torpe desorientación. Ahora, gracias a Ases Falsos, sé que si me paro en el puente del Mapocho, y miro la virgen iluminada del San Cristóbal, estaré señalando al nororiente. Me gustaría reencontrarme con esa profesora y mostrarle que, al fin, algo aprendí gracias a la música (cosa que ella consideraba imposible), pero hace poco me enteré que falleció.
- Título de la canción: “Pacífico”.
Frase que me removió las neuronas: “La excitación sobre su piel / no les permite responder / a la imprevista variación / de la marea”.
Este temón me dejó una enseñanza similar a las que me inculcaba mi padre: “Si vas a ponerle a la orilla del mar, no dejes que la calentura te impida notar que la marea te lleva”, o algo así. Si hasta parece un buen mensaje para imprimir en los envases de los preservativos, se salvarían vidas, quién sabe.
- Título de la canción: “Séptimo cielo”.
Frase que me removió las neuronas: “Hizo caer / en mi cabeza una silla de metal / dolió harto, fui al baño, a mirarme bien, pero no sangré”.
Este tema del “Juventud Americana”, pese a lo tristón que resulta, no deja de recordarnos que los peores golpes en el casco son los que no sangran externamente, debido a que se puede producir un hematoma intracraneano, es decir, cuando sangra dentro o alrededor del cerebro. Así que ya saben cabros, si se mandan un cabezazo y no chorrean sangre como un grifo, vayan a la Posta volando. No valido para cuando les pegan en la nuca, eso sólo se soluciona con alcohol.
- Título de la canción: “Venir es fácil”.
Frase que me removió las neuronas: “Copiapó y Kinshasa no se parecen mucho / son doscientos mil chilenos contra los casi diez / millones que hay allá”.
Quién diría que hasta información demográfica encontraría en este disco. Ahora, otro dato curioso es el porqué se nombra a Copiapó contrastándolo con Kinshasa, fácil: esta canción está dedicada al futbolista congoleño, nacido en Kinshasa, Ocupé Bayenga, quién el 2011 jugó adivinen en qué equipo… ¿Listo? Efectivamente, Deportes Copiapó.
- Título de la canción: “El golfo de Adén”.
Frase que me removió las neuronas: “Los meses van pasando y nos cansamos de esperar / Que la naviera Shipcraft pague nuestra liberación”.
La primera vez que escuché del dichoso Golfo de Adén fue gracias a, debo reconocerlo, un capítulo de South Park. Luego de investigar, aprendí que está ubicado en el Oceano Índico, y que en sus aguas andan piratas somalíes secuestrando a quién se les plante adelante, teniendo pa’ la paipa a los tripulantes de embarcaciones de la empresa naviera Shipcraft.
Sin ir más lejos, hace poco pudimos presenciar en las noticias como un chileno logró salvarse de estos piratas, lo que confirma otra vez la leyenda que dicta que en cada lugar del mundo, un compatriota tiene que andar metido.
Si de algo te sirvieron los datos de esta primera revisión, es un hecho que levemente más sabiondo eres. Entendiendo que tienes información por procesar, dejaremos la revisión del “Juventud Americana” hasta acá, para finalizar con una segunda parte en los próximos días. Si quieren aportar, corregir o simplemente complementar lo dicho, pueden hacerlo en los comentarios. Saludos, y hasta la próxima.
(Fotografía gentileza de Murielyn Chasquillas Rectas).





