En teoría, la noche del 5 de junio era la primera presentación oficial de Cristóbal Briceño como solista en Santiago, aunque ya lo habíamos visto cantando forever alone temas de Ases Falsos, Fother Muckers y otros-proyectos-varios en Sala Master, aquella vez compartiendo escenario junto a Natalia Molina. Esta vez, también estaría acompañado, pero solo a la vez. ¿Se entiende? Los sitúo mejor.
La cosa a mitad de semana (por fa, no hagan más esa maldad) correspondía al lanzamiento de la web de Archibaldo de La Cruz, que según dijo Briceño después, es un terrorista en potencia. Así que llegué ni temprano ni tarde. No temprano porque ya había gente entrando al Bar, y no tarde porque igual eran poquitos. Entramos y nos dieron unas pulseras tipo Lollapalooza pero sin diseños, igual nosotros después las adornamos con escarcha, mostacilla y unos fideos que traíamos justo de casualidad.
Hicimos la espera acompañados de terrible buena música. Hartos Arctic Monkeys y hermosuras varias, estaba preparándome para felicitar al DJ y contratarlo para mi fiesta de los 15, cuando me di cuenta que no había nadie. Así que DJ windows media lo hizo otra vez.

A eso de las 1 de mañana, nos empezamos a acercar al telón que cubre el escenario, cuando de pronto se apagan las luces y la música envasada. Se abre la cortina y aparece Cristóbal sentado al medio de escena, junto a una guitarra de palo, un micrófono y unas letras en un atril.

Cristóbal lanza una mirada a los presentes, que no son muchos pero son de esos fieles que quieren verlo desde primera fila. El setlist comienza con “Ojitos de Marihuanera”, temá inédito de su proyecto “Niagara”. A pesar de la bella melodía y letra de esta canción, la gente de más atrás no para de hablar. Lo que sigue es el hit yutub “Venir es Fácil” en la misma versión del video famosito. Una maravilla escucharlo en vivo en ese formato. Todos corean, pero ojo: sigue la cháchara atrás.

Otra para cantar. “Quemando”, también de Ases Falsos, junto a “Ivanka” del disco sucesor de “Juventud Americana” que aún no sale, así que no sean giles, no lo busquen en gugul po. Todavía no me la aprendo, y eso que es bastante “oreja” como diría mi papá. No voy a decir que me la estudiaré porque después Murielyn (la fotógrafa estrella, uy ella) me reta por ser tan nerd.

Seguimos con Ases Falsos. Esta vez es el turno de “La Gran Curva”. Los murmullos me perturban y a veces me distraen. Las gastadas Adidas azules de Briceño acompañan el ritmo en una perfecta interpretación. El volumen no es tan alto y quizás eso permite a las vocecillas intrusas colarse en la mezcla sonora de lugar.

Se viene “Canción del más allá”, también de Ases Falsos. El ítem “tema que no cacha nadie” se compensa con un megamix nostálgico Fother Muckers. “Nunca se apaga” y “Decirlo y no decirlo”, completamente pegaditas en una bonita versión, de esas para coleccionar en la memoria. Momentos bacanes que te paran los pelos y que si no estuviste ahí, te lo perdiste nomás.

Ahora, nos movemos a Los Mil Jinetes. Otro clásico acústico de yutub. “Libres” del disco “Mundo tan mal Hecho”. Todos silbamos y cantamos. Creo que es el primer tema de la noche que Cristóbal realmente le pone todas las cartas. No digo que en las otras no, pero para mí el loco le puso más énfasis en su interpretación. Cosas que piensa uno nomás po, y qué tanto. La pasta, ermano, la pasta.

Lo que viene es una novedá. “El peso de una mujer”. No sé que tan nueva es porque escucho a un par de tipos coréandola (viste Murielyn que no soy yo nomás). Se asoma un acople y Cristóbal acusa al amigo Felipe, el sonidista de querer matar la canción. Siguiendo en ese mismo ítem “estrenos” se viene “Dorada”. Las viejas copuchentas siguen conversando de lo lindo en medio del público. Somos varios los chatos; a Briceño parece no afectarle.

Se viene la tripleta “Estrella Solitaria” con tres covers de culto. Primero: “Para Tenerte Otra vez” de Chayanne, y salen todos los romanticones del closet de la rudeza. La cebolleamos con “Mi prisionera” de Zalo Reyes. Es bacán esta canción. De verdad que es bacán. Y el especial tributo a las baladas romanticonas termina con “Electricidad” de Lucero. Todos cantan y ríen. El mejor momento de la noche, lejos.

El setlist termina con “Simetría”, tema bien bacán y entrete que el mismo autor confiesa sentir que la canción “tiene algo”. Y bastante que tiene porque todos lo aplauden al concluir. Queremos algo más, pero como diría Javier Olivares “NO HAY MAAAAAAAAASH!”. Crístobal deja su puesto y se retira con su guitarra recién comprada y sus letras. Vuelve la música envasada al lugar.

No hay que esperar mucho para que aparezca Planeta No en escena. Lo primero es detectar a Juan Pablo Garín (Ases Falsos) en la batería y a Camilo Molina (Dënver) en el bajo.

Los cabros salieron con toda la artillería y se notó. Dispararon puros temas bien arriba y casi sin parar, digo casi porque entre un par de canciones pararon para enchufar uno de los tecladitos, o como se llamen esas cosas que hacen sonar a veces, que no estaba ni funcionando. A excepción de eso, el setlist fue pulento.

Yo los había visto (ahí mismo pero en el escenario de arriba), y creo que ahora sonaron mucho mejor. La primera guitarra y la batería tenían toda una escuela “Strokes” (Nick Valensi School, según Murielyn) pero mezclada con su propia propuesta sonora, lo que resultaba un rock bacán, enérgico y sofisticado.

Los chicos dieron en el clavo y no ofrecieron tregua para que alguien dejara el lugar, aunque como era miércoles y tarde, varios se rindieron y escaparon asustados ante la idea de un jueves de ojeras, cafés a la vena y mucha, mucha flojeeeeera.

Nosotros nos quedamos a bailar un rato, pero después nos fuimos porque le copiaron el paso de baile regalón a la Murielyn. No se los puedo retratar acá, pero es bacán.

Agradecemos la invitación de Don Archibaldo de la Cruz, esperamos que su puntocom prospere. Gracias también a Petra Von Kant por las credenciales. Muy bonito todo, lo pasamos cachilupi.
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(Fotos por Murielyn).




