autodidactas en la música: cuando el hobby se profesionaliza

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La línea que separa a aquellos proyectos musicales que se toman las cosas en serio versus los que quieren tocar pero no cachan una se está haciendo cada vez más evidente. Es el momento de que escojas tu lado.

Hoy en día cualquiera puede ser músico. Bueno casi cualquiera, siempre está esa chispita especial que todos necesitamos para de verdad encontrar nuestra vocación en la vida. Pero si tomas una guitarra, un bajo o un teclado, gugleas un tutorial de un mexicano enseñando a tocar, ya tienes gran parte de la tarea avanzada. Lo demás es talento, esfuerzo, mucho ensayo y mucho error.

Después de que aprendiste a tocar un instrumento viendo videos en YouTube te das cuenta que hay otros chicos de tu edad que están en la misma que tú. Los contactas y se les ocurre la grandiosa idea de armar una banda. Le ponen un nombre más o menos original y pegote, y empiezan a componer canciones tratando de sonar como esos grupos que les vuelan la cabeza. En el mismo computador donde tomaste tus lecciones musicales ahora gugleas cómo grabar tu música y así es como armas tu home studio.

Registras en tu dormitorio la música que creaste junto a tu banda y luego la publicas en Internet. Le haces una carátula bonita, abres una página de Facebook, te haces un Instagram y empiezas a subir historias de tus compañeros de grupo mientras ensayan o se fuman algo. Algunas personas le dan “seguir” y ya estás listo para dar tu primer show en vivo.

Escribes a locales para que te permitan tocar y no te responden, ni siquiera te dejan el “visto”. Te das cuenta que tu single no lo está escuchando nadie y que las historias de Instagram del perfil de tu banda sólo las ven los mismos integrantes del grupo y un par de cuentas con nombres en ruso. Envías correos a medios de comunicación pero no te pescan. Empiezas a frustrarte y a odiar al mundo porque éste no te da las oportunidades para mostrar tu arte. Entonces ahora piensas “¿qué estoy haciendo mal?” “¿por qué a la Yorka le va tan bien y a mí nadie me da vola?”. Y yo te pregunto de vuelta: ¿será que nunca tuviste una planificación de tu proyecto musical? ¿será que realmente nunca te lo tomaste en serio?.

Vuelvo a decir: hoy en día cualquiera puede ser músico y armar una banda, pero lo que diferencia a tu agrupación del resto es la forma en la que organizas y preparas tu proyecto. El mismo tiempo que le dedicas a juntarte a ensayar con tus compañeros de grupo deberías dedicarlo a pensar en qué quieres lograr con esas canciones, cómo lo vas a lograr y con quién.

Se nota al vuelo cuando un grupo está de un lado o del otro. Se percibe en los correos que mandan, en las fotos que suben, en las preguntas que hacen, en la cantidad de gente que mueven a sus conciertos. Todo está revelando algo de ti y tu proyecto, así que piensa y planifica bien cada paso que das. Esa es la única forma de que puedas marcar la diferencia y de que ese hobby que nació en tu pieza se convierta en una profesión. La música es un trabajo y hay que empezar a tomársela en serio.

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