Cómo el “Juventud Americana” (Ases Falsos) me liberó un poco de mi extrema ignorancia [PARTE 2]

Cómo el “Juventud Americana” (Ases Falsos) me liberó un poco de mi extrema ignorancia [PARTE 2]

(Texto por Wensho / Fotografía gentileza de Murielyn Chasquillas).

Ya en la parte 1 de este post aclaré que las constantes referencias de Briceño (Ases Falsos) a temas propios de la cultura general me han salvado poco a poco de mi ignorancia supina, es más, he utilizado fragmentos de sus canciones como respaldos en acaloradas discusiones sobre temas variopintos, y he salido victorioso. Tanto los hechos relatados como los pensamientos y reflexiones más personales son dignos de análisis, y de alguna forma prenden una chispita en mi interior que me hace exclamar “Ohhhh, se me erectaron las neuronas”. ¡Y bueno! Sin más preámbulos, los dejo con el puñado de canciones que me quedan por estudiar del “Juventud Americana”, denle Play:

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Título de la canción: “Fuerza especial”.
Frase que me removió las neuronas: “Entré a la escuela cuando cumplí 19, y me imaginaba campamentos en la nieve, como el que salía en el video que pusieron para los exámenes ¡De admisión!”.

Si escuchamos esta estrofa con ligereza, quizás obviemos el real sentido de su significado, pero luego de unas vueltas se nos vienen a la mente todas esas veces en las cuales hemos “comprado el libro por su portada”, es decir, actuado bajo el encanto de la publicidad o la imagen sin siquiera imaginarnos que la realidad será mucho peor que la expectativa. Es como cuando conoces a una mina que sale rica en sus fotos de Facebook, pero luego, en persona, te das cuenta que el Photoshop hace maravillas. Todo el sufrimiento de este pobre cabro, que llegó al límite de meterse a los pacos la fuerza especial, sirvió para dejarnos una simple lección, hay que estar agradecidos…

Título de la canción: “Manantial”.
Frase que me removió las neuronas: “El proyecto de aniquilación presentado por el comité de dirección, fue aprobado por unanimidad y se le celebró su impecable redacción”.

Con esta frase me imagino la siguiente situación: dos peces gordos se soban las manos planeando como cagarse a medio mundo… Uno de ellos abre los ojos y le dice al otro “Señor, tengo una acotación”, “¿Cuál?”, consultará el otro, “¡Puta que escribe bonito por la chita!”. Esta frase habla, para mi gusto, de la frivolidad a la que están llegando las clases poderosas, esos “comités de dirección” que se coluden para subir el precio a los remedios o aumentar el costo de los planes de sus Isapres, sin siquiera cuestionarse a quién terminarán aniquilando.

Título de la canción: “Europa”.
Frase que me removió las neuronas: “Todos tus siglos de ilustración, tu impecable educación, te harán fácil comprender / que tengo, suficientes problemas, con tu pésima gestión, en mi continente”.

Europa está en crisis, ¿Debería importarnos? El hablante de esta canción nos dice que la caridad debe comenzar por casa, sobre todo cuando los noticieros celebran el actuar de “Los Indignados” en España, pero acá en Chile sólo le dan tribuna a quienes causan destrozos, desviando los temas de fondo. Los “Siglos de ilustración” y la “impecable educación” se mencionan para recordarnos que ellos ya lo tuvieron todo, y nosotros somos la sobra de lo que se robaron (le robo frases a Calle 13), por lo mismo, “cómasela callada”.

Título de la canción: “Aguanieve”.
Frase que me removió las neuronas: Adentro de un cuenco de oro, se refregó con nieve el corazón, y al niño se lo devolvieron, exento de, el toque de Satán”.

He de reconocer que esta canción, desde un principio, me dejó metido, ya que no tenía ni la menor idea de qué hablaba (ya lo dije, mi ignorancia es extrema). Sin embargo, recordé que la maravillosa internet nos da la posibilidad de recurrir a fuentes tan poco confiables como Wikipedia, donde podemos encontrar información como ésta: “El primer milagro que se narra sobre Mahoma (…) es que el Arcángel Gabriel descendió y abrió su pecho para sacar su corazón. Extrajo un coágulo negro de éste y dijo “Ésta era la parte por donde satán podría seducirte”. Después lo lavó con agua del poso de Zamzam en un recipiente de oro y devolvió el corazón a su sitio”. Por supuesto, Briceño nos narra la misma historia, pero de modo mucho más poético y armonioso. No les decía yo, si se aprende mucho con este cabro.

Título de la canción: “Quemando”.
Frase que me removió las neuronas: Pero en cuanto a nuestro plan, fijo que a algún viejo le ladrarás, y sabemos que se asustan y les baja la hueá… no salgamos nada”.

Y bueno, ¿Qué tiene que ver el uso de la marihuana con el paseo de un perro? El deseo de quitarle la correa a su collar es equivalente a sus ganas de que se legalice el uso de su venerada planta… ¿Y qué pasaría luego? Claro, imaginarlo es fácil, pero si pensamos detenidamente en las consecuencias… mmmm… quizás la idea no era tan buena. Siguiendo con el paralelismo, el perro suelto que le ladra y molesta a los viejos equivale a la montonera de volados descontrolados que no sabrían manejar con responsabilidad, quizás, una realidad tan permisiva. Legalicemos, pero antes eduquemos, es tal vez el mensaje que nos deja Briceño, o algo como ¿Para qué legalizarla? Si así está bien, piolita, por debajo, accesible para quien la desee, y alejada de quien no.

Título de la canción: “Estudiar y trabajar”.
Frase que me removió las neuronas: “No soy y nunca seré, un artista nacional, no te voy a rebelar, un frágil mundo interior, sólo te voy, a sacudir”.

La letra de este himno es potente en su totalidad, y a más de uno habrá hecho cuestionarse la necesidad casi impuesta socialmente de estudiar, de cumplir con ese trámite largo y caro que significa sacar un cartón que demuestre que eres “alguien”. A simple vista suena absurdo, y, en el fondo, también lo es. ¿Y quién es Briceño para decirnos esto? Mágicamente, el mismo se encarga de aclararlo: definitivamente, no pretendo ser un artista que, mediante la belleza estética, te revele toda mi fragilidad, sólo quiero que despiertes y muevas el culo hacia donde se te plazca.

Título de la canción: “La sinceridad del cosmos”.
Frase que me removió las neuronas: “Dime, si has visto alguna vez, a un perro callejero, defender a la policía, sin estar forzado”.

Algo tan simple, tan evidente, pero a la vez obviado. Aquel instinto animal de reaccionar ante el peligro los hace condicionar su rabia hacia, justamente, quien consideren realmente peligroso, una metáfora perfecta que le cae como anillo al dedo a los enfrentamientos entre estudiantes y carabineros, en los cuales los quiltros vagos se hacen mierda la garganta ladrando su desapruebo al actuar de la fuerza especial… curioso, por decirlo menos.

Con esto, cierro mi revisión tardía (pero nunca inoportuna) de un disco con temas variopintos y contenido enriquecedor. Tal vez, si le damos otras vueltas podremos encontrar aún más elementos que nos alumbren la ampolletita que todos llevamos flotando sobre la sesera, pero eso será para una próxima oportunidad. Gracias por leer, y siga disfrutando de la gentil compañía de los cabros de El Diario de Ana Funk.

Cómo el “Juventud Americana”, de los Ases Falsos, me liberó un poco de mi extrema ignorancia. PARTE 2

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